Una Ventana Hacia Ti: Virtudes Femeninas



Por Tanny Abad

Posiblemente no exista  mujer que no haya disfrutado de un chiste feminista. Nos encanta reírnos de los hombres, como a ellos les gusta reírse de nosotras con sus chistes machistas. Pero ni para ellos ni para nosotras es un secreto que tenemos la capacidad de hacer varias cosas al mismo tiempo y por lo menos, la mayoría de ellos no la tienen. Y hago la salvedad de decir “la mayoría”, porque también he topado con mujeres que parecieran no tener la capacidad de honrar su género en ese sentido y con muy pocos hombres, que si se salen de este etiquetado.

La Biblia nos habla de la mujer virtuosa y la alaba en gran manera en el capítulo 31 del libro de Proverbios, mencionando sus cualidades de ama de casa, de caridad y hasta de administradora de empresas; así que puede darse el caso de que no sea algo general; o mejor veámoslo desde el punto  de que no todas nos hemos dado a la tarea de desarrollar las virtudes que tenemos.

Podemos tener varias razones por las que todavía siguen ocultas algunas de nuestras cualidades femeninas. Entre estas razones podemos mencionar nuestra niñez. Una madre muy ocupada con varios hijos, era imposible que le diera tiempo de descubrir las capacidades y cualidades individuales de cada uno de ellos, para guiarlos según las mismas, tal vez ni siquiera conocía las suyas propias. Un padre machista de esos que pensaban que sólo los hijos varones tenían el derecho de estudiar y las niñas sólo servían para hacer oficios domésticos y ayudar a su madre. La timidez y un entorno de pobreza pudieron haber dejado a más de una que hoy es una mujer madura, con sus ilusiones rotas de desarrollarse intelectual y artísticamente.

Pero una mujer virtuosa debe comenzar con no detenerse cada vez que topa con un obstáculo en su vida. Así que todavía hay tiempo para comenzar a pensar en esto. La mayoría de nosotras hemos desarrollado nuestras virtudes casi inconscientemente, porque la necesidad o el simple deseo nos han llevado a hacerlo. Puede que las consideremos tan comunes que, hasta que otra persona nos lo hace notar, caemos en cuenta que puede ser algo particular de nuestra personalidad y que nos hace especial.

Con sólo que mires un día de tu propia vida y hagas un recuento de los hechos lo puedes notar… te levantas antes que todos, preparas el desayuno, envías o llevas los niños a clases con o sin comodidad de transporte, trabajas dentro y fuera de casa todo el día hasta después de que todos llegan a casa de nuevo. Hasta lo que no te corresponde hacer directamente, al menos te toca estar al pendiente y recordar a tu pareja e hijos para que no olviden hacerlo. Ser embajadora de paz en medio de las discusiones entre hijos, ¡Ah! Y prohibido cansarte o quejarte, eres el único miembro de la familia que no tiene derecho de hacerlo.

Entre las virtudes existen diferentes tipos, estas las hay Espirituales, como la fe.  Físicas, como una cara hermosa o un cuerpo envidiable.  Mentales como la creatividad, pensar rápidamente, ser analítica, etc.  Artísticas, como tocar instrumentos musicales, pintar, cantar, tejer o bordar .  Emocionales, como la paciencia, cuidar niños o ancianos, ser caritativa, etc.

Las virtudes son cualidades con las que se puede nacer, descubrir y desarrollar o las que puedes aprender con dedicación y perseverancia. Por eso en este momento te pido que, apenas puedas, saques un tiempo para ti sola, te examines y hagas conciencia de tus virtudes. La siguiente lista te puede ayudar:

1) Levanta una lista de las virtudes que sabes que tienes.
2) De las virtudes que los demás dicen que ven en ti.
3) De las que crees que desarrollas por obligación o porque la vida te lo exigió.
4) De las que sientes que están bien desarrolladas en ti.
5) De las que sientes que necesitas pulir.
6) De las que desearías retomar  o aprender.

Ya por sí sola, ser mujer es una virtud, agradece por ella a Dios y disfrútala al máximo!!

“Mujer virtuosa, ¿Quién la hallará? Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas…”
Proverbios 31: 10 en adelante

Tanny es colaboradora regular en Mi Casa Organizada. Ha trabajado dando consejería a mujeres, adultos jóvenes, adolescentes y matrimonios. Lee más acerca de Tanny aquí.

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