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Por Tanny Abad R.

Nosotros somos las criaturas de la naturaleza con más capacidades físicas y mentales; tanto que podemos comunicarnos hablando y no sólo en un lenguaje, sino en cuantos deseemos aprender e incluso inventar.

Como compartíamos en la introducción a la sección “Una Ventana Hacia Ti”el espíritu es la esencia de la vida, o sea nuestro espíritu es la esencia de nuestra vida, esta esencia viene del Espíritu de Dios, él es quien da la vida, quien da conciencia y quien tiene la capacidad de preservarla. Es el aliento de vida que Dios sopló en la nariz de Adán cuando detalladamente Él lo creó con sus manos a diferencia del resto de la creación que fue creada con sólo su orden (Génesis 2:7).

El espíritu es por tanto un pedacito de Dios en cada uno de nosotros, que se puede ver manifiesto en las capacidades que tenemos las personas como son el poder amar y también el poder crear, que nos distingue del resto de la creación. Es tiempo de desempolvarlo si queremos poner nuestra vida en orden físico, mental, emocional e incluso en orden cósmico. Nuestra vida es la casa que más organizada debe estar, sino de todos modos se reflejará en muchas de las acciones y decisiones que tomemos en el futuro.

Si bien es cierto que pertenecemos al reino animal, no es de nuestro agrado cuando nos comparan con alguno en particular o nos llaman “animal”. Nos ofenden en lo más profundo. Pero talvez no habíamos caído en cuenta qué es lo que nos diferencia del resto de ellos.

Si lo vemos bien todos los animales actúan por instinto, así se alimentan, así se reproducen, así se defienden e incluso así algunos de ellos buscan un lugar designado para morir en el momento que sienten que esa hora se acerca, como es el caso de los elefantes.

Pero aquí, encabezando la fila de la fauna, estamos nosotros los humanos con toda nuestra capacidad de razonamiento y jactándonos de ser los más dotados de la creación, pero hacemos cosas que no nos convienen que no haría ninguno de los demás animales: dañamos la naturaleza contaminando y extinguiendo, nos alimentamos mal, ingerimos cosas que ponen en riesgo nuestra salud, buscamos por puro placer toxicomanías, e incluso nos exponemos a peligros aun conscientemente. ¿Pero por qué, con toda esta capacidad, hacemos tales cosas en contra de nosotros mismos?

Aquí es donde entra a hacer función nuestro valioso espíritu, gritando desde hace mucho sin ser escuchado: “No hagas esto o aquello.” “Por favor no le des eso a tu cuerpo, te va a producir tal cosa o tal otra.” Y quien sabe de cuantas cosas más nos ha querido advertir. Por eso es tan importante permitirle tomar el puesto en nuestro ser para el que fue creado y poner en orden las demás áreas de nuestra vida.

Si te pones a pensar muchas veces has escuchado una voz interna que te advierte o te avisa de alguna situación en especial e incluso te ha aconsejado, a la cual has reaccionado de diferente forma, en ocasiones le obedeciste y en otras por el contrario la ignoraste y luego te das cuenta que debiste haber hecho caso y haberle tomado importancia, porque muchas veces nuestro espíritu se manifiesta a través de lo que conocemos comúnmente como “conciencia”, así es la manera en la que vamos a comenzar a distinguir sus intervenciones en el futuro hasta que nos familiaricemos más con él.

Posiblemente tu espíritu ha estado hasta ahora en un rincón de tu vida empolvado e ignorado. Pero debes comprender que él debe ser hoy el mayordomo de esta casa que es TU VIDA. Y la parte de la mente que definimos como “El Consiente” pasa a ser el ama de llaves, que desde ya se convierte en su mano derecha y que juntos podrán pasearse por todas las áreas de esta casa que cambiará de adentro para fuera en una reorganización tal que todo el que pase a su lado notará.

Hasta el momento talvez hemos vivido ignorando la armonía que debe haber entre el espíritu, el alma y el cuerpo; por eso muchas veces hacemos cosas que a nosotros mismos nos desagradan y si existiera la posibilidad de divorciarnos de nosotros mismos quizás lo habríamos hecho. Pero la armonía lleva a una paz interior que no depende de las circunstancias; una paz que no es ausencia de guerra o de problemas, sino que al presentarse momentos difíciles, nos dará la capacidad de sobrellevarlos con una mejor visión; esta armonía nos llevará también a un descanso físico, a un autocontrol mental, a bajar los niveles de stress y e incluso es capaz de llevarnos a un mejor estado financiero.

Usemos la simple pero muy efectiva terapia de mirarnos al espejo y hablar con nosotros mismos, esta va a ser la forma sencilla de comenzar a desempolvar nuestro espíritu y darle el puesto que se merece en nuestra ser.

Ponte frente al espejo y dile a tu reflejo que desde hoy permitirás al espíritu tomar control y comenzar a ordenar, a guiar y a poner cada cosa en su lugar y que desde hoy llevarás a todo tu ser a una mejor calidad de vida, porque tú te lo mereces.

Hoy comenzarás a ver la vida de otro modo, a disfrutarla, a vivirla en abundancia.

Desempolva tu espíritu, libéralo y permítele brillar, porque ese brillo traspasará el alma y el cuerpo, notándose en muy poco tiempo y todos lo van a percibir. Porque…

“El corazón alegre hermosea el rostro”
Proverbios 15:13

Tanny es colaboradora regular en Mi Casa Organizada. Ha trabajado dando consejería a mujeres, adultos jóvenes, adolescentes y matrimonios. Lee más acerca de Tanny aquí.

Una Ventana Hacia Ti: Desempolvando El Espíritu

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