Los juguetes pueden llegar a ser el mayor causante de desorden en una casa, especialmente cuando hay varios niños pequeños.

 

De pronto, parece como si un volcán de juguetes hubiera explotado en media sala! Están por todas partes: debajo de los sillones, en la mesa, y por todo el suelo, al punto que no se puede caminar.

 

Qué hacer para evitar este caos diario?

 

Dos puntos clave:

Rutinas, y recipientes adecuados en el lugar adecuado.

 

Comencemos por lo segundo.

Cuando trabajo con mis clientas organizando juguetes (bueno, en realidad cualquier área), comienzo por ayudarles a descubrir cuál es la raíz real del problema. Y talvez te sorprenda saber que, contrario a lo que muchas mamás pensamos, el desorden casi nunca se debe a que los niños sean desordenados, sino a que los juguetes se usan en un área diferente a donde se deberían guardar, o no se utilizan los recipientes adecuados.

 

Por ejemplo, los juguetes se guardan en el cuarto del niño o niña (o al menos se supone que deberían guardarse ahí), pero en realidad el niño/a juega en la sala, o cuando ve televisión, o en la terraza. Y más complicado aún cuando la habitación queda en una planta alta. Imposible pretender que el chico/a esté baje-y-sube, baje-y sube, cada vez que va a usar sus juguetes. Lo cual causa que los juguetes cambien de residencia, y se instalen en una esquina de la sala, todos amontonados y hechos un desorden.

 

Quiere decir esto que debemos llenar la sala donde recibimos visitas, con cajas plásticas y baldes para juguetes? No. Pero sí hay que encontrar la manera de llegar a un punto medio.

 

Te acuerdas cuando hemos dicho que las cosas se deben guardar cerca de donde las usamos? Pues en este aspecto también debemos aplicar este principio.

 

La solución aquí sería escoger algunos juguetes (no todos), y buscar un lugar donde guardarlos, que esté en armonía con la decoración de la sala de tele o la sala de estar, o cualquier otro lugar donde los niños acostumbren jugar.

 

Buenas opciones son los baúles de madera medianos, que se pueden usar en el centro de la sala o como pieza decorativa. Ojo con la tapa, que no sea pesada, porque puede prensar deditos. También se podría desocupar una parte del mueble del televisor, o un anaquel del librero, para guardar ahí los juguetes, ya sea ocultos tras la puerta del mueble, o en una canasta bonita. Otra idea es guardar esos pocos juguetes en un recipiente plástico con tapa, y ponerlo detrás de un sillón, o en algún otro lugar donde no se vea mucho. Y si tienes un poquito más de presupuesto, podrías mandar hacer una banca al pie de la ventana, cuyo asiento se levante, y ahí guardar los juguetes.

 

Ok, esto con respecto al lugar adecuado para guardar los juguetes. Ahora vamos con el recipiente adecuado.

 

Mucha gente piensa que la solución para los juguetes es conseguir una caja gigante en la cual se pueda tirar todo y cerrar y ya. Entonces ahí van muñecas, trastecitos, legos, piezas de rompecabezas, todo sin ningún orden y hecho un revoltijo. Esta puede parecer una buena salida para “guardar” los juguetes. Pero qué pasa cuando se quieren “sacar“? La única manera sería volcando el recipiente gigante y derramando tooooodo el contenido en el piso, o sea estamos causando el problema que queremos eliminar en primer lugar.

 

Aquí también aplicamos un principio básico de la organización que es: “divide y vencerás”. Si ponemos los juguetes en recipientes separados, vamos a matar varios pájaros de un tiro: primero, los niños no se abruman al ver tanto tiradero (créeme, a ellos también les pasa). Segundo, el desorden se mantiene controlado porque sólo se va a sacar un recipiente a la vez. Y tercero, será más fácil buscarle sitio a varios recipientes pequeños, que a un tarro del tamaño del sofá.

 

Lo anterior nos lleva al primer punto que tocamos en este artículo que es: las rutinas.

 

Así como en los jardines de niños a los chicos se les acostumbra a recoger lo que usaron después de terminar cada actividad, en casa debemos esforzarnos por hacer lo mismo.

 

Separa 5 minutos al final del tiempo de juego, o antes de alistarlos para dormir, para recoger lo que hayan utilizado durante sus juegos. Si el niño o niña no recoge los juguetes en el momento en que se le dijo que lo hiciera, o no los recogió completamente, los juguetes no recogidos irán a la “canasta de detención”, una canasta en la cual permanecerán hasta que el niño/a complete una pequeña tarea en la casa para “comprar la libertad del juguete”.

 

Y de nuevo, no permitas que se saque otro juguete (u otro recipiente), sino hasta que se haya guardado el que se acaba de terminar de usar.

 

Espero que estos consejos te sirvan, tanto a ti como a tus hijos(as) para ayudarte a ordenar los juguetes y su tiempo de juego. Si quieres saber más acerca de cómo hacer una rutina diaria para los niños (y no tan niños), dale click aquí.

 

Gabi

Tips Para Mantener Los Juguetes Ordenados
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