Has visto esos perros que andan en los carros y que mueven la cabeza arriba y abajo?

 

Son divertidos porque parece que están diciendo que “SÍ”.

 

Alguna vez te has sentido como uno de esos perritos, diciendo “sí, sí, sí” a todo y a todos?

 

protege tu tiempo con esta excusa

 

Yo SÍ.

 

Y generalmente no nos damos cuenta hasta que ya tenemos la agenda sobrecargada de cosas por hacer y compromisos que cumplir. Parece que no podemos evitarlo. Cuando alguien se acerca a nosotros con un pedido, automáticamente nos convertimos en ese perrito que dice que sí y que sí, porque nos da vergüenza decir que no podemos ayudar a arreglar el salón de clase de los chicos para la fiesta de la alegría, contribuir con picadillo para 100 personas para la venta de la iglesia, ayudar a nuestra hermana a pasarse el fin de semana, ir a echarle agua a las matas de los vecinos que andan de vacaciones, y además trabajar 4 horas extra todos los días hasta que el jefe consiga reemplazo para el compañero que renunció sin previo aviso. Todo al mismo tiempo.

 

Eventualmente, tantos compromisos, tanto estrés y tanta carrera comienzan a pasarnos la factura. Nos sentimos agotadas(os), le “ladramos” a nuestra familia, nuestra productividad en el trabajo decae, en resumen, NOS QUEMAMOS. Y peor aún si estas actividades no nos permiten tener tiempo para nuestros sueños, para la empresita que siempre hemos querido crear, para nuestro pasatiempo que tanto nos gusta, para leer, para tejer, estar con nuestros seres queridos, para cualquier cosa que nos brinde placer.

 

 

Cómo dejar de decir que SÍ como perro de taxi??

 

 

Como no podemos agregarle ni un solo minuto a nuestro día (mucho menos las 12 horas extra que necesitaríamos para hacer todo), no nos queda más que proteger el recurso más escaso de la actualidad: nuestro tiempo.

 

Lamentablemente tenemos que dejar de ser la buenaza o el buenazo que siempre dice que sí a todo. Si queremos preservar nuestra integridad mental y física, así como la de quienes nos rodean, debemos saber cuándo ya es suficiente, aunque nos califiquen de egoístas, irresponsables o malas amigas.

 

 

Será fácil comenzar a decir que no? NO.

 

Pero cuando comenzamos a sentirnos ahogadas(os) entre tantas cosas pendientes que no estás relacionadas con nuestras prioridades, hay que detenerse un momento y pensar:

 

 

  • Primero: por qué carajos dijie que sí a X compromiso (para no volver a cometer el mismo error).

 

 

 

  • Segundo: cómo quitarme de encima ese compromiso X que sólo me está robando mi valioso tiempo, o que no me gusta, o que me hace sentir obligada(o) a…

 

 

 

Ya sé que es difícil decir que no, porque podríamos herir los sentimientos de otra persona, o porque nos da vergüenza hacerlo. Es más fácil decir que “sí” que decir: “Es que no quiero”. Después de todo, qué va a pensar la maestra si le digo que no quiero ir a ayudar a decorar el aula para la fiesta de la alegría?? Va a pensar que no me importa mi hijo!! (Admítelo, eso pensamos, aunque el ir a ayudar signifique 4 horas menos en el pago del salario).

 

 

Entonces, por qué no decir la verdad??

 

Qué tal si de ahora en adelante decimos que verdaderamente NO TENEMOS TIEMPO?

 

 

“no tener tiempo” no significa tener que estar en algún lugar a la hora del compromiso, o tener exactamente algo programado. Simplemente significa que no tenemos tiempo para esa actividad en particular, porque en nuestra escala de prioridades está primero (o debería estar primero) pasar tiempo con la familia, ir a los aeróbicos, trabajar, o cualquier otra cosa que nos haga sentir bien, o que sea necesaria para nuestro bienestar y el de nuestra familia.

 

 

Cuando proteges tu tiempo, también te estás valorando a tí misma(o), le da a entender a la gente que lo que haces (cualquier cosa que sea) es importante para ti.

 

 

Tampoco quiere decir que te vas a convertir en una persona egoísta, que pasa la vida viéndose el ombligo como si fuera el centro del universo, porque tampoco eso es bueno. Es natural querer ayudar a otros. Pero cualquiera que sea la situación, primero debes analizar si decir que sí ya va a ser demasiado. Obviamente, en algún momento tendrás que hacer alguna excepción, por cuestiones imprevistas o alguna emergencia, pero probablemente serán pocas.

 

Así que, recuerda que decir “SÍ-SÍ-SÍ” a demasiados compromisos va a hacer que te “fundas” rápidamente, te va a hacer sentir resentimiento, estrés y enojo, ya que no tendrás tiempo para tus propias actividades. Comienza a implementar frases como “No tengo tiempo” o “Estoy ocupada(o)”, si esa es realmente tu situación. Después de todo, eres la única persona responsable de cómo aprovechas tu tiempo.

 

 

Y el tiempo sigue su marcha…

 

Gabi

Protege Tu Tiempo Con Esta Excusa

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