El manejo del tiempo es un aspecto con el que lucho a diario. Estoy acá trabajando, y cuando me doy cuenta no es sólo hora de ir a traer a mi hijo al colegio, sino que ya salió hace 10 minutos, y yo no he salido de la casa!

 

Y por qué me pasa esto? Pues porque de antemano no he establecido una hora fija para salir de la casa, de manera que me permita llegar a tiempo al colegio.

 

planea tu tiempo en reversa

 

La situación se empeora cuando tengo que pasar a hacer alguna otra cosa antes de ir al colegio, como pasar al súper o ir a pagar algún recibo, o ir al cajero a sacar efectivo. Cuando tengo que hacer estas cosas, salgo de la casa antes de tiempo, pensando que voy con suficiente tiempo. Pero nunca es suficiente, e igual llego tarde. Por qué? Pues porque no hice bien mis estimaciones, y resulta que no necesitaba 20 minutos extra, sino 45.

 

Entonces hace unos días comencé a contabilizar cuánto tiempo me toma exactamente desplazarme de un lugar a otro, a diferentes horas del día (hay horas en que hay más tráfico), o ir a este o a aquel lugar. Llevo notas de estos tiempos en mi celular, y esto me ha servido para planear mi tiempo “de atrás hacia adelante”.

 

 

Cómo se hace esto?

 

El trayecto de la casa al colegio me toma de 23 a 25 minutos dependiendo de la ruta que tome, en hora de poco tráfico. Si debo estar recogiendo a mi hijo en el colegio a las 3:20 pm, eso quiere decir que tengo que salir de mi casa a las 2:55 pm como máximo, asumiendo que la Divina Providencia me quite el tráfico de la carretera y no haya ningún atraso. Como no se puede forzar a la Divina Providencia a que haga lo que a uno se le antoja, sería mejor salir de la casa al menos con unos 10 a 15 minutos de tiempo adicional. Entonces, para ir con calma, debería salir de la casa a las 2:40 pm.

 

Si además de ir a recoger a mi hijo, tengo que pasar a la gasolinera, sé que puedo durar unos 10 minutos ahí, más otros 10 minutos de desvío de mi camino habitual. Entonces, en lugar de salir de la casa a las 2:40, debo salir a las 2:20.

 

Y así sucesivamente.

 

Es literalmente “ir hacia atrás”, como si estuvieras viviendo lo que vas a hacer, pero de atrás para adelante.

 

La clave para tener éxito con esta técnica es tener un buen estimado de cuánto van a tardar esas actividades previas a la hora/fecha meta, y aquí es donde yo estaba fallando. Estaba haciendo muy mal mis estimaciones. En mi cabeza, parecía que el recorrido al colegio sólo me tomaba 10, máximo 15 minutos, hasta que me tomé el trabajo de poner un cronómetro y ver efectivamente cuánto tiempo me tomaba. Y me sorprendí al ver que muchos de mis estimados (sino todos) estaban equivocados.

 

Ahora tengo notas de muchos de mis recorridos, lugares a los que voy, etc. y podré hacer mejor mis cálculos.

 

Este tipo de planeamiento, además de dar un momento exacto de inicio, también brinda la posibilidad de hacer ajustes a lo largo del tiempo, de tal manera que no se afecte el “momento meta”. Por ejemplo, si antes de ir al colegio debo pasar al súper y al cajero, y tenía planeado que ambas cosas me tomarían 30 minutos extra en mi recorrido, en caso de tener un atraso en el supermercado tendré que decidir no ir al cajero en ese momento, o sino eso significará que llegaré tarde a recoger a mi hijo. Si no llevara contabilizados los tiempos de esa manera, me daré cuenta de que voy tarde hasta que ya el asunto no se puede remediar.

 

Pienso aplicar esta técnica a otras actividades y momentos del día, particularmente durante mis mañanas. Tengo que saber exactamente cuánto me toma por ejemplo, hacer el desayuno, alistarme, etc. para no llegar tarde al trabajo. E incluso para mi trabajo aquí en Mi Casa Organizada, en cuanto a lanzamientos de nuevos productos y nuevos recursos útiles. Quiero aprender exactamente cuánto me puede tomar por ejemplo, preparar un curso, para saber cuándo debo comenzar a trabajar en él, y de esta manera cumplir con ese “momento meta” que quiero mantener a toda costa.

 

En realidad este sistema se puede aplicar a cualquier actividad a la que se le pueda poner esa fecha límite o ese momento límite, como por ejemplo los trabajos de la universidad. Si desde principio de semestre sabemos que para X fecha debemos presentar un trabajo, y desde el principio planificamos desde esa fecha hacia el presente, todas las actividades que tenemos que hacer (investigación, lecturas, resúmenes, encuestas, borradores del trabajo, correcciones, etc.), no nos sorprenderemos al ver que faltan 15 días para entregar el trabajo y no hemos ni comenzado.

 

Qué te parece esta técnica? La has usado? Qué otras técnicas de manejo del tiempo usas?

 

Gabi

Planea Tu Tiempo En Reversa

Comenta!