Ropa y zapatos en el sillón de la sala, junto con tu bolso, los maletines de los chicos, la cobija del bebé, y los papeles que traías anoche de la oficina. En el otro sillón, una montaña de ropa limpia (limpia?) que todavía hay que guardar. En la mesita de centro, revistas que nadie lee, platos y vasos sucios, facturas de quién sabe qué, colas y prensas de tu hija, y la caja de toallitas húmedas que usas para cambiar al bebé. Y el piso lleno de juguetes.

En la cocina, no se pueden abrir los muebles porque se salen los tarros plásticos y los paquetes de spaghetti. Por el contrario, en tu cuarto, las puertas del clóset no se pueden cerrar, porque la ropa se salió y se regó por todo el piso.

Sepa Dios dónde están las llaves del carro, o el cargador del celular. Y que a nadie se le ocurra pedir la goma, baterías o un lapicero. Imposible encontrarlos.

 

Algo de esto te suena familiar? A mí sí. Mi casa ha pasado por todas estas etapas.

 

Cuando TODA la casa está hecha un caos, no sabemos por dónde comenzar a organizar todo, ni cómo hacerlo. Y en ese desorden no se puede ni limpiar!

Primero que nada, vamos a establecer la diferencia entre organizar y limpiar.

Aunque haya por fuerza que ir haciendo ambas cosas simultáneamente, no se puede limpiar bien si todo está hecho un desorden.

Ahora, encaremos la realidad.

 

Verdad dolorosa #1: los duendecitos de la limpieza no existen.

 

Resulta que el hada madrina que limpia “mágicamente” eres tú. Y tu varita mágica es tu escoba, tu aspiradora, el sacudidor y el paño para limpiar. Así que, vamos a hacer magia!! Levántate y ponte a trabajar. No te quedes sentada, pensando que si cruzas los dedos y lo deseas con todo el corazón, todo va a quedar limpio. Y tampoco existe ese producto milagroso que todas quisiéramos tener, que sólo hay que echar al aire y milagrosamente va a limpiar todo.

Si quieres ver tu casa limpia y ordenada, vas a tener que trabajar. Pasar incontables horas viendo fotos de habitaciones organizadas, haciendo un plan de limpieza, comprando productos de limpieza, o buscando la forma de limpiar esto o lo otro, no es limpiar. Estas son simplemente excusas para seguir perdiendo el tiempo, en lugar de usarlo para limpiar tu casa. No queda más que amarrarse los pantalones, dejar de lado la pereza (o aparente ocupación en cosas que no son prioritarias), y comenzar a cuidar de nuestro hogar y nuestra familia, en lugar de ir al super todos los días, ir al banco todos los días, ir a hacer mandados todos los días, con tal de minimizar el tiempo que estamos en la casa, y autoengañarnos diciendo que no podemos limpiar porque “estamos muy ocupadas”.

 

Talvez te suene muy feo lo que te digo, talvez sientas que te estoy regañando. Pero es que no vas a saber de qué hablo hasta que no lo intentes.

 

Todo el mundo tiene tiempo de limpiar. No se trata de limpiar toda la casa todos los días, como lo hacían nuestras madres. Pero todos tenemos 10 minutos, 15 minutos o hasta más para arreglar la cocina, poner la ropa a lavar, o pasar la aspiradora en la sala. Sin embargo, es más fácil quedarnos sentadas viendo los comerciales de nuestro programa favorito, en lugar de aprovechar esos minutos para doblar la ropa, sacudir las mesitas de la sala, secar y guardar algunos platos, o pasarle el trapo al piso de la cocina.

No importa qué tanto, o qué tan poco tiempo tengas para limpiar. Si lo aprovechas, los cambios en tu hogar se verán en unos cuantos días, en serio! Y si necesitas motivación extra para limpiar, te recomiendo leer este artículo, o este otro.

 

Verdad dolorosa #2: los objetos innecesarios no se pueden organizar, sólo se pueden eliminar.

 

Si quieres que tu casa esté organizada, lo PRIMERO, la regla de oro impostergable de la organización es: desechar lo que no necesites. La segunda regla es: cada cosa en su lugar.

Vas a tener que tomar decisiones difíciles, talvez hasta dolorosas con respecto a tus posesiones. Tienes que ser tajante! Cada cosa que toques deberá eliminarse, donarse, o guardarse en un lugar específico. Y si no hay espacio, deberá irse. Fin de la historia.

 

10 consejos para hacer realidad tus sueños de organización

 

1. Antes de comenzar a trabajar, pon música de la que te hace estar de buen humor. No importa qué tipo de música sea, todos tenemos un tipo de música preferida, que nos levanta el espíritu y nos hace sentirnos más alegres. Esa es la música que debes escuchar mientras trabajas. Luego, establece un tiempo determinado (no más de 1 hora), pon una alarma en tu teléfono o en el microondas, y reúne tus herramientas de limpieza antes de comenzar.

2. Cambia el cassette que te repite que “pobrecita tú”, que te toca hacer todo sola. En lugar de pensar negativamente, agradece que tienes la salud, la fuerza y las facultades para poder dar a tu familia (o a tí misma) un lugar hermoso y agradable donde vivir. Y convéncete de que puedes hacerlo!

3. No te aloques sacando todo y haciendo todo a la vez. Enfócate en un área pequeña, comenzando por las áreas de tu casa que más te molestan (preferiblemente la cocina), y no cambies a otra área hasta terminar. Puede ser una pequeña parte de un closet, una gaveta o una mesita auxiliar, no importa. Cuando la termines, te sentirás tan satisfecha que tendrás más energía para continuar con otra área.

4. Imagina cómo quieres que luzca la habitación o área en que trabajas, y esfuérzate por lograrlo. Si te encantaría que tus sillones estén acomodados, con almohadones decorativos, en lugar de estar sepultados bajo toda esa ropa, ponte a guardar la ropa, sacúdelos y acomoda los almohadones. Hasta puedes echarles un poquito de perfume! Si quieres que tu baño parezca un spa, elimina todo de los mostradores, mantenlo limpio, y poco a poco ve comprando velas, jarrones y otros accesorios para alcanzar el ideal que tienes en mente.

5. Trabaja rápido. Imagínate que tus cosas no son en realidad tuyas, así será más fácil eliminar lo que no sea necesario. No te entretengas viendo fotos, o leyendo cada papelito que te encuentres. Desecha o guarda, de la misma manera en que te quitas una bandita de una herida, firme y rápidamente.

6. Sin que se me enojen los ambientalistas, cuando la casa está hecha un desorden, no es tiempo de reciclar. Cuando tienes montones de basura y cosas inservibles en tu hogar, el proceso de decidir qué se queda y qué se bota debe ser lo más sencillo posible, y si para botar una lata para ser reciclada hay que llevarla a la cocina, lavarla, secarla y quitarle la etiqueta, no vas a terminar nunca! En este momento, tu prioridad es tu hogar y tu familia, y no haces nada con cuidar el ambiente por el bien del futuro de tus hijos, si el ambiente dentro de tu hogar es más peligroso e insalubre que afuera, y podría causar hasta que se enfermen. Cuando tu casa esté ordenada podrás preocuparte por reciclar adecuadamente. Por ahora, bota todo en la basura regular, y sácala de tu casa lo antes posible. Y si has estado guardando periódicos, latas, botellas, o recipientes plásticos para llevar a reciclar “algún día”, bótalos sin misericordia. Lo más probable es que alguien, que sí tiene tiempo para ello, los encuentre y los lleve a reciclar.

7. El buen estado de un objeto no es, por sí solo, motivo para guardarlo. Elimina los duplicados, aunque estén en perfecto estado. Nadie necesita 40 camisetas, o 10 pantalones negros. Ningún niño necesita 50 carritos o 30 muñecas. No pienses en cuánto dinero has gastado en un objeto. Piensa en la libertad que sentirás cuando hayas desechado todo esto que no necesitas, y que sólo te está estorbando. Y cuando tu caja de donaciones esté llena, llévala inmediatamente a tu carro, y planea un día para ir a dejarlas donde tengas que ir a dejarlas, así evitarás la tentación de meter las cosas de nuevo a tu hogar.

8. Ve limpiando cajones y repisas conforme vas ordenando. Trata de vaciar completamente las superficies planas como mesas y mostradores, y ve escribiendo en una hoja en caso de que haya alguna reparación pendiente (y coloca esta hoja en tu organizador para el hogar) en los muebles que vas organizando: una perilla que hace falta, un anaquel que está flojo, un gancho que se cayó, etc.

9. Mantente enfocada en lo que ya has logrado, en lugar de ver lo que todavía te falta por hacer.

10. Por último, convéncete de que sí puedes, porque SÍ PUEDES. Tu casa no se desordenó en un día, así que no debes matarte tratando de ordenarla en un solo día. Esfuérzate un poco hoy y otro poco mañana, y verás resultados fabulosos en menos tiempo del que crees. Y cuando suene la alarma, sírvete algo de tomar, siéntate, admira tu trabajo, y siéntete orgullosa de lo que has logrado =)

 

Gabi

Cómo Comenzar A Organizarte – Especial Para Principiantes!
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