Las mañanas pueden ser bastante agitadas y estresantes, porque todos debemos salir de la casa a una determinada hora, con todo lo que necesitamos para el día, y si no lo hacemos así nos veremos en grandes aprietos.

El tiempo en las mañanas es generalmente tan limitado que cualquier cosita, cualquier pequeño atraso, puede convertirse en toda una crisis. O no aparecen las llaves, o faltan los zapatos para la clase de danza, o se cayó el almuerzo al piso y hay que recoger y empacar almuerzo de nuevo. O no escuchamos el despertador, o se le cayó un botón a la blusa. Tantas cosas pueden pasar! Y entonces nuestras mejores intenciones de llegar temprano y calmadamente al trabajo y a la escuela se van por el caño, llegamos agitadas, con las faldas por fuera y el pelo parado, con cara de locas de tanto correr.

Hay mañanas de mañanas!

Entonces, qué tal si nos esforzamos por hacer esas mañanas tan “a prueba de crisis” como podamos? Te parece?

 

 

Rutinas nocturnas para mañanas más tranquilas

 

1. Prepárate desde la noche anterior

Últimamente, he estado implementando muchas nuevas técnicas para aprovechar mejor mi tiempo y así lograr todo lo que quiero lograr.

Una de esas nuevas técnicas es preparar mi siguiente día desde la noche anterior. Entonces, cada noche, tomo mi agenda, y me fijo qué tareas tengo que realizar al día siguiente, a qué lugares debo ir, qué pagos debo hacer, y todas esas cosas. Luego, consulto mi planificador para el hogar, y veo cuáles tareas debo hacer en la casa al día siguiente. De esta forma, si puedo adelantar algo antes de irme a trabajar, pongo el despertador un poco antes y así podré hacerlo. Y me fijo también en mi plan de menús, a ver si tengo que poner a cocinar algo en la olla de cocimiento lento, o si tengo que descongelar algo para la cena del día siguiente.

Además de eso, empaco el almuerzo de mi esposo (cuando lleva almuerzo), y si no he logrado planchar toda la ropa antes, plancho la ropa de él y el uniforme de mi hijo para el día siguiente. Y le pido a mi hijo que aliste su bulto y todo lo que necesita para el colegio al día siguiente.

Por último, reviso si hay leche y cereal (el desayuno típico de mi hijo), gallo pinto (platillo a base de arroz y frijoles) y huevos (el desayuno típico de mi esposo), y si no hubiera alguna de estas cosas, voy a comprarlas un momentito, o invento alguna otra cosa para cocinar al día siguiente. Y si me siento súper productiva, preparo el coffee maker y lo dejo listo, sólo para conectarlo en la mañana.

El realizar estas tareas me evitan estrés durante esos momentos tan limitados de la mañana, y me permiten pensar calmadamente en caso de que se me esté olvidando algo, e incluso puedo planificar levantarme antes de tiempo para lavar el baño, barrer un poco o poner la lavadora antes de irme a trabajar.

 

 

2. Sigue una pequeña rutina de orden y limpieza por las noches

Hazte una pequeña rutina, de unos 5 a 10 minutos, durante la cual revises cada habitación y rápidamente vayas ordenando lo que esté fuera de lugar. Recoge platos sucios que hayan quedado por la casa, bota basura, acomoda almohadones, pasa rápidamente la escoba para recoger boronas, recoge ropa sucia y ponla en la canasta, etc. Conforme vayas caminando por la casa, lleva una canasta contigo y ve poniendo en ella todo lo que no pertenezca a esa habitación, y ponlo en su lugar.

No te excedas, unos cuantos minutos son suficientes. Mi rutina nocturna consiste en: lavar los platos de la cena, limpiar los mostradores (mesadas, counters), la superficie de la cocina, barrer la cocina (y si puedo también la sala, que es bien pequeñita), y acomodar los almohadones de los sillones. Unas cuantas tareítas rápidas, que te ayudarán a despertar mañana de mucho mejor humor, sabiendo que “ya vas adelantada”, al menos en algunas cosas.

 

 

3. Limpia tu cocina antes de acostarte

Como te decía, parte de mi rutina nocturna es lavar los platos de la cena y en general recoger la cocina. No soy de quienes piensan que es casi pecado acostarse con la cocina sucia, muchas veces lo he hecho y lo sigo haciendo, pero cada vez que dejo platos sucios de un día para otro, me doy cuenta de que al día siguiente es mucho más difícil echar a andar el día, la comida está más pegada en los platos, y entonces tardo más en lavarlos, y en general se siente como que podría haber iniciado el día de una mejor manera.

Aunque tengo máquina lavaplatos, casi nunca la uso, y aún así trato casi siempre de dejar la cocina recogida. Si tienes lavaplatos, esta tarea será todavía más fácil. Acostúmbrate a vaciarla todas las mañanas, y a guardar los platos limpios de una vez, para que quede lista para los platos del día, y ponla a trabajar cuando te vas a dormir, para despertar con los platos ya limpios. Lava las ollas y sartenes cuando todavía no se han enfriado del todo, así será más fácil eliminar los sobrantes de comida antes de que se endurezcan y se peguen más. Y cuando enciendas la lavaplatos, o cuando termines de lavar los platos a mano, lava el fregadero (terrible un fregadero lleno de grasa y granos de arroz, uuuuggghhh!!!), y limpia los mostradores de la cocina con un poco de spray quitagrasa para eliminar manchas y boronas.

La cocina es el lugar central de la casa. Si la cocina está desordenada, toda la casa se siente desordenada. Y obviamente es bastante difícil mantener la cocina limpia, ya que es la habitación de la casa que más se usa. Pero es una de esas tareas que realmente hace una grandísima diferencia en la manera en que iniciamos el día.

 

Qué otras tareas puedes realizar (o realizas) para hacer tus mañanas menos caóticas? Comenta!

 

Gabi

Noches Organizadas, Mañanas Menos Apuradas

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