Navidad perfecta? Nada más alejado de la realidad

Hace días he estado debatiéndome entre compartir con mis amadas lectoras (y el uno que otro caballero que anda por aquí) mis penurias navideñas, o seguir posteando fotos de bombitas y guirnaldas como si nada sucediera. Pero ahora que el nacimiento de Nuestro Señor está a horas de distancia, pienso que debo sincerarme y contarte que este año estoy un poco triste.

En mi vida pasada, la navidad no era mi época favorita, pero aún así en años anteriores siempre, pero siempre-siempre he decorado mi casa o donde haya vivido, sin importar lo terrible de mis circunstancias personales, porque para mi hijo es una época sumamente especial. Desde hace unos años puedo decir que la Navidad es la celebración que más disfruto, y la gozo al máximo. Pero este año los planetas se desalinearon de tal forma que lo único navideño que tengo en la casa es el póster del Duende de Santa que nos visitó hace poco, y que está tristemente pegado afuera, todo solito, en una de las columnas de la cochera. Ha habido una serie de eventos en nuestro hogar que ha demandado nuestra atención al 150%, y la decoración, planeamiento y hasta el disfrute de estas fechas ha quedado relegado a un segundo, tercer o no sé ya cuál plano.

Tan en su punto máximo ha estado mi cabeza de abrumada que por eso me he perdido de la página, ya que no he podido ni con los quehaceres cotidianos de la casa, mucho menos escribir una idea que tenga sentido. Mil disculpas, pero a veces no queda más que tratar de concentrarse en seguir siendo un poco normal, para evitar salir corriendo por la calle jalándose el pelo y pegando gritos.

En estos días tan mentalmente agotadores, he estado pensando mucho también en la página, en su futuro, en MI futuro, y en qué quiero realmente hacer. Todavía no lo he decidido, porque por un lado el escribir aquí y humildemente compartir lo poquito que sé es muy catártico para mi, es como una terapia de relajación, y me llena de satisfacción hacerlo. Pero a la vez demanda mucho tiempo, y a veces me debato entre ponerme a hacer oficio en la casa o sentarme a escribir. Lo peor es que en más de una ocasión me paralizo y no hago ni una cosa ni la otra. Tengo grandes planes para el blog, boletines especializados, nuevos temas, mayor interacción con mis maravillosos lectores, y no quisiera dejarlo, pero debo encontrar la forma de balancear mi trabajo, mi vida familiar y mi presencia en la blogosfera para que todo camine como una maquinita bien aceitada. Espero poder comunicarte pronto mi decisión.

Por los siguientes 10 a 15 días voy a tomarme un respiro para poner la casa en orden (literal y figurativamente), y talvez solamente comparta contigo por medio del facebook. Te pido un poquitín de paciencia, y espero publicar de nuevo en los primeros días de enero, cuando todo el trajín de estas hermosas fechas haya pasado.

Gracias por compartir conmigo todo este año!

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2 Comments

  1. Anonymous
    January 3, 2013

    Vamos Gabi! Ánimo :)y gracias a vos por todos tus consejos. A mi me pasa que es la primera vez que tengo una casa (pues hace no tanto que me casé) y estos consejos me sirven mil.

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  2. Gabi
    January 3, 2013

    Gracias, anónimo, por tus palabras de aliento, y felicidades por tu matrimonio. De hecho en este momento estoy trabajando en la página (sssshhhh… no le digas a nadie, pero aquí seguimos jaja). Gracias por leerme y por comentar. Un gran abrazo cibernético!xoxoGabi

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