Las tareas del hogar y sus prioridades: qué hacer primero y qué hacer después

Las tareas del hogar y sus prioridades: qué hacer primero y qué hacer después

En un artículo previo vimos que limpiar y organizar, aunque son tareas distintas, están estrechamente ligadas, y no puede existir la una sin la otra.

Pero también vimos que las tareas tienen diferentes prioridades, y ya que no tenemos todo el tiempo del mundo, pues hay que realizarlas según ese orden de prioridades.

En este artículo vamos a hablar acerca de cuáles tareas del hogar deberían tener prioridad sobre otras, para no pasarnos toda la vida limpiando.

 

Las tareas del hogar y sus prioridades: qué hacer primero y qué hacer después

 

PRIMERO: nuestros hábitos diarios, nuestros “no negociables”.

Ellos se encargan de “mantener”, de que la casa no entre en caos total. Estas son las cosas que hay que hacer hoy, y otra vez mañana, y otra vez pasado mañana, como lavar los platos, recoger la ropa sucia o sacar la basura. Como ya lo hemos visto en otras ocasiones, estas tareas deben ser muy simples, ya que deben realizarse sí o sí. Aquí hay 30 ejemplos de tareas “no negociables” que puedes incluir en tu rutina.

 

SEGUNDO: las tareas semanales, mensuales y periódicas.

Estas son tareas de limpieza y de mantenimiento del hogar, que se repiten todas las semanas, todos los meses, o cada varios meses, dependiendo de qué tan seguido se necesite realizarlas.

 

Pero, pero, pero… aquí está el detalle…

 

Es en este punto en el que se nos complica la cosa, y voy a tratar de explicarlo usando como ejemplo las tareas semanales que vienen en tu Planificador Mi Casa Organizada.

En tu Planificador, todas las semanas viene una lista llamada “Tareas para esta semana”, que es esta:

Tareas para esta semana

Todas las semanas del año viene la misma lista, porque estas son tareas que generalmente debemos completar todas las semanas, o al menos de semana por medio.

Cada vez que realizamos estas tareas semanales o mensuales, antes de limpiar debemos retirar del área las cosas que no pertenecen a ella, lo cual facilita mucho las tareas de “limpieza” propiamente dichas.

A veces, una de estas habitaciones o áreas que nos toca limpiar está tan caótica, que no se puede ni siquiera “entrar” a la habitación. Hay tantas cosas en el piso, que habría que pisarlas para poder entrar, o hay cosas bloqueando la entrada, etc.

 

Créeme, me ha pasado. Es más, aquí hay una prueba de ello:

 

Organización de walk in closet

 

[SUSPIRO…] He aquí mi cuarto del terror… mi archienemigo permanente.

Como ves, en esta ocasión no podía ni cerrar la puerta.

 

Ok, entonces… cuando haya que limpiar algún área, y esté ASÍ… obviamente no vamos a poder limpiarla, cierto?

 

Lo que debemos hacer es tomarnos un ratito, según el tiempo que tengamos, sean 15 minutos, o media hora, o incluso 5 minutos, y trabajamos en retirar de esa habitación las cosas que no pertenezcan a ellas. Ya que no podemos “limpiar”, vamos a enfocarnos en eso únicamente, en retirar las cosas que no pertenezcan, comenzando por el piso, hasta hacer suficiente espacio como para limpiar un poco.

Y cuando tenemos una porción de piso/suelo libre de cosas, yo no sé lo que pasa en nuestra mente, pero comenzamos a sentir como que triunfamos, al menos un poquito, y nos dan ganas de seguir.

De esta forma, seguimos dedicándole un tiempito semanal o mensual a esa área o habitación, hasta que llegue el momento en que de verdad vamos a poder realizar labor de limpieza solamente. Ya no tanto “organización”, sino “limpieza”, lo cual es mucho más rápido.

Acuérdate de ponerte un límite de tiempo para cada área o habitación. No te vayas a pasar medio día “limpiando” una sola habitación, porque te agotas. Ese cuarto de la foto es muy pequeño, tiene menos de metro y medio de ancho por 3 de largo, y me toma unas 7 horas organizarlo todo. Es demasiado trabajo!

 

TERCERO: los proyectos de organización.

Es aquí donde nos ocupamos de áreas específicas del hogar. Por ejemplo, el gabinete de los recipientes plásticos, el mueble del recibidor, o en mi caso, la superficie del mueble de mi dormitorio, que siempre se me desordena.

Los proyectos de organización tienen un principio y un fin.

Cuando realizamos un “proyecto” como ordenar los zapatos, iniciamos en un momento determinado, y terminamos en un momento determinado. No hay que estar haciéndolo todos los días.

Lo que hay que hacer periódicamente es darle mantenimiento a esa área. Por ejemplo, en este caso el mantenimiento sería colocar todos los días nuestros zapatos en el espacio “para los zapatos”, cuando nos los quitamos por la noche, no dejarlos en el corredor, o en la sala, o en el baño, o en la entrada, o debajo de la cama, sino en el espacio “para los zapatos”. Y si continuamos dándoles mantenimiento a esas áreas todas las semanas o todos los meses, no habrá que realizar de nuevo ese proyecto, al menos no durante un largo tiempo.

Los proyectos de organización podemos ir haciéndolos conjuntamente con las tareas normales (semanales o mensuales), lo que hacemos es dividirlos en tareas específicas, y dedicar un tiempo determinado durante la semana para completar algunas de esas tareas.

 

Simple, verdad?

 

Así queda respondida la eterna pregunta: Por dónde comenzar a limpiar y organizar?

 

Es un sistema, y si se sigue, no hay forma de perderse.

 

Para hacer todo este proceso más fácil, simplemente consulta tu Planificador de Tareas del Hogar Mi Casa Organizada. Así te saltas toda la parte de “pensar y planear”, y brincas de una vez a la fase de ejecución.

 

Ahora te toca a ti

Tienes problemas para decidir qué tareas del hogar deben tener prioridad sobre otras? Te abrumas cuando piensas todo lo que tienes que hacer? Qué te parece esta manera de priorizar las tareas del hogar? Comenta!

 

Gabi