La semana pasada estuvimos repasando algunos conceptos básicos de la organización y del manejo del hogar: aprendimos a hacer rutinas de limpieza, personales y de administración del hogar, vimos cómo retomar la rutina luego de estar “fuera de forma” por algún tiempo, y analizamos qué significa exactamente ser organizada.

 

señales de desorganizacion escondida

 

Me gustaría que hoy volviéramos al tema de qué significa ser organizada/o, porque se me ocurrió lo siguiente:

 

Qué pasa si “nos creemos” organizadas, pero en realidad no lo somos?

 

 

Y si los demás pueden ver señales que no son aparentes para nosotras, debido a que estamos más cerca del problema?

 

 

Hoy vamos a ver algunos problemas que podrían ser señales de desorganización escondida, y cómo solucionarlos.

 

1. Tenemos que “regresar” constantemente

Por ejemplo, vamos al supermercado, y ya cuando vamos para afuera, nos acordamos que se nos olvidó esto y aquello. O cuando salimos de la casa por la mañana, y hay que volver a abrir la puerta y el portón porque dejamos el almuerzo sobre la mesa, o cualquier cosa que teníamos que llevar. O se nos olvidó apagar el coffee maker. Esto se soluciona fácilmente con una “plataforma de despegue y aterrizaje”, o sea, un lugar de la casa en el cual vamos a poner los bolsos, las llaves, los abrigos, y cualquier otra cosa que tengamos que llevar con nosotros al día siguiente.

 

2. Nos encantaría volver a usar la blusa que tanto nos gusta, pero no encontramos los hilos para coserle el botón

O cualquier otra cosa, que sabemos que tenemos, pero no sabemos exactamente dónde. Esta situación se da porque las cosas no están colocadas en el mejor lugar de la casa. Debemos encontrar el lugar ideal para cada cosa, de acuerdo a su frecuencia de uso y al lugar donde se usen. Y principalmente aprender a regresar todo a su lugar luego de usar las cosas.

 

3. El escritorio desapareció

No podemos sentarnos a trabajar en nuestro escritorio porque hace mucho que desapareció bajo una montaña de papeles, recibos, periódicos, bolsas, y hasta ropa por doblar y cosas por el estilo. Primero que nada, hay que retirar todo lo que no pertenezca al área de trabajo. Luego, debemos poner esos papeles en una cajita o canasta, e ir sacando tiempo todos los días o cada semana para ir procesando esos papeles: botar lo que haya que botar, destruir lo que tenga información personal, pagar las cuentas que haya que pagar, y archivar lo que haya que archivar. Y seguir haciendo esto todas las semanas. Mira cómo establecer un sistema de manejo de papelería para el hogar aquí, y cómo organizar tu oficina casera (home office) aquí.

 

4. Nos cortan la luz, el agua, el teléfono, el cable, internet…

Como todos los papeles de la casa andan hechos un desorden, es imposible pagar las cuentas a tiempo, y nos damos cuenta de que se nos olvidó pagar (de nuevo) hasta que llegamos de noche después del trabajo y nos damos cuenta de que los vecinos sí tienen luz, pero nosotras no. O agua, que es muuuucho peor (no me preguntes por qué lo sé.)

 

5. Nos vivimos pagando cargos adicionales a la tarjeta

De nuevo, por no tener un orden en las cuentas, se nos pasa la fecha de pago de la tarjeta y al mes siguiente viene un cargo extra por pago atrasado. Genial, verdad? No.

 

6. Nunca encontramos los archivos salvados en la computadora

Ok, varias señales aquí: la bandeja de entrada del correo tiene 5,000 correos leídos haciendo bulto; en el escritorio de la computadora no cabe un ícono más; y si es que guardamos archivos en otro lugar que no sea el escritorio, todo está revuelto en un solo lugar: las fotos con los documentos de word, los PDF’s con los patrones del bordado que descargamos el otro día, recortes de recetas, y ni qué decir si tenemos ese programa que pega notitas adhesivas en la pantalla. Tenemos 100 notitas. Hay que comenzar a borrar-borrar-borrar todo lo que no hayamos tocado en un año, a menos que sean documentos de verdad importantes. Debemos acostumbrarnos a usar carpetas en la computadora, como si fuera un archivo físico: no tiene sentido archivar fotos junto con documentos del trabajo, así que acostúmbrate al botoncito que dice “crear nueva carpeta”, cada vez que tengas una necesidad real de archivar algo. Y con respecto a esos 5,000 correos: dale “seleccionar todos” – “borrar”. Verás que nuuuuuunca los vas a volver a necesitar.

 

7. Tenemos un cuarto extra en la casa para invitados, pero no se puede usar

La cama, el piso y todas las superficies están cubiertas de cosas, y talvez ni siquiera podemos entrar. Será talvez que se nos ha hecho más fácil ir poniendo cosas ahí, en lugar de buscarles el sitio correcto? Debemos primero que nada sacar lo que es basura, lo que no pertenece, lo que no necesitamos. Luego podríamos pensar si se le podría dar un mejor uso a esa habitación: talvez una sala de TV, o de manualidades, o un rincón de lectura con unos buenos sillones y una máquina para hacer café o té. Esto te motivará a darle un mejor mantenimiento a esa área. O si lo dejas como cuarto de invitados, hacer el esfuerzo por dejar de usarlo como bodega, sino hacer el esfuerzo por poner las cosas donde se debe desde el principio.

 

8. Casi no pasamos tiempo en familia

Antes de hablar de este punto, quiero aclarar que apoyo al 100% el fomentar habilidades artísticas y deportivas en los niños por medio de actividades extracurriculares. Pero, hay que saber cuándo es demasiado. Si los chicos llevan tantas clases como para que nadie se vea las caras ni siquiera el fin de semana, o para que no tengan siquiera derecho a levantarse un día sin estrés y desayunar tranquilos, algo no anda bien. Tratemos de cortar algunas de esas actividades, no sólo por el bien general de la familia, sino también por el bienestar del niño o la niña, que también necesita algo de tiempo libre para jugar y simplemente ser niño/a. Esto también va para los papás y las mamás que se comprometen a muchas actividades, ya sea sociales o de la iglesia o de algún grupo. Todo con medida. Tratemos de sentarnos a la mesa al menos varias noches por semana, sin televisión ni celulares, y nada más conversar entre nosotros y disfrutar de nuestra compañía. Esto es importante, y se recordará con cariño por muchos años en el futuro, mucho más que las clases de piano, pintura, danza, natación, (nuestras) salidas con amigos, o las noches en que tuvimos que ir a ayudar con las ventas de la escuela.

 

9. Nos acostamos tarde

Otra señal solapada de desorganización es que no logramos irnos a la cama a una hora decente porque nos quedamos tarde terminando todo lo que tenemos pendiente para ese día. El problema es que se nos olvida que durante el día pasamos metidas en Facebook, o haciendo otras cosas, en lugar de completar las tareas que nos era necesario realizar, y luego andamos todas atrasadas. Enfoquemos nuestras energías en hacer lo que tengamos pendiente con prontitud. Facebook no se irá a ninguna parte.

 

10. No tenemos tiempo para nosotras

No me pegues, no me pegues! Yo SÉ que parece imposible sacar un ratito para nosotras. Pero, por qué se nos hace imposible? Por qué sí podemos sacar tiempo para ver un programa de televisión, que nos gusta “más o menos”, y no podemos sacar un rato para pintarnos las uñas o llamar a una amiga o leer una revista, cosas que sí nos llenan de satisfacción? Te tengo la respuesta: porque NO NOS PONEMOS DE PRIMERO. No nos damos importancia. Todo lo demás tiene importancia menos nosotras. Y eso no puede ser. Ordenemos nuestra vida, ordenemos nuestras prioridades, y saquemos un ratito en la agenda para hacer algo específicamente para nosotras.

 

Crees que haya otras señales de desorganización escondida? Has detectado alguna de estas en tu vida?

 

Gabi

Identifica Estas Señales De Desorganización Escondida En Tu Vida

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