Después de la tormenta viene la calma

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No es mi costumbre escribir acerca de mi vida personal, pero quisiera disculparme por no haber traído las entregas prometidas la semana pasada. Hay momentos en la vida en que al parecer todo se junta, y no queda más que hacer lo que se puede con lo que se tiene, y lo que no se puede pues tendrá que esperar.

Todo comenzó el sábado pasado, cuando nos disponíamos a ayudar a los suegros a cambiarse de casa. Ya con todo montado en el camión, nuestro carro decidió dejar de funcionar. Así que al taller el carro y nosotros a trabajar en la mudanza. Aparte del gasto imprevisto, lo del carro no fue mayor problema porque estaba el otro carro, y mi esposito había sacado unos días de vacaciones para hacer un trabajo en la casa. En cuanto al trabajo este de la casa, sin entrar en mucho detalle sabíamos de antemano que iba a ser un trabajo algo grande, pero era urgente (urgentísimo!) hacerlo. Al final implicó hacer tres huecos grandes en el patio de atrás, traer al ingeniero de la construcción para cotejar los planos con los “hallazgos’ de las excavaciones, y para no hacer el cuento más largo, una semana después todavía tenemos los tres huecos en el patio esperando respuesta del ingeniero. Aparte de eso el nuevo colegio donde vamos a trasladar a nuestro hijo nos citó a entrevistas para el ingreso, y hubo que correr con papeles y otros requisitos. Por último, y para no dejar de ponerle pimienta a la vida, otra situación familiar urgente requirió de mi atención y tiempo por varios días.

Así que, en momentos como estos sólo queda recordar que uno propone y Dios dispone. Pero como siempre podemos sacar algo bueno de todo lo que nos pasa, aquí está la moraleja de la historia:

  • Sabes EXACTAMENTE dónde están los planos de tu casa? Si no lo sabes, búscalos hoy mismo, y colócalos en un lugar donde no se vayan a mojar, y donde recuerdes dónde están con la velocidad del rayo.
  • Es muy útil tener un cuaderno o libreta en el que apuntes los arreglos grandes que se le han hecho a tu casa, la fecha en que se hicieron, y quién los hizo (con número de teléfono).
  • Lo mismo aplica para los arreglos del carro. Compra una libretita pequeña y guárdala en la guantera, y apunta arreglos de llantas, rotaciones, balanceos, cambios de aceite, y todas esas cosas raras que se les hacen a los carros. Igual que con la información de la casa, apunta lo que se le hizo, cuándo y dónde/quién, dirección y teléfono.
  • Trata de mantener los papeles importantes (recibos, garantías, papeles del seguro médico, documentos escolares) lo más ordenados y a la mano que te sea posible. Volveremos a tocar este tema en futuros artículos.
  • Comienza un fondo de emergencias YA! Aunque lo único que puedas guardar sean ¢1,000 ($2) por quincena o por mes, poco a poco irá creciendo y créeme, hará la diferencia en caso de algún imprevisto.
  • Y si me disculpas la intromisión, por favor por favor! vive tu vida de tal manera que dejes a tus hijos en mejores condiciones de lo que te dejaron a ti tus papás.

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