Del relax al caos total en 3…2…1…

Del relax al caos en 3 2 1

Hace un tiempo, antes de mi retiro forzoso, mi familia y yo fuimos a pasar unos días a una casa que nos prestó un vecino, en el que para mí es el lugar más lindo del mundo: Monteverde, aquí en Costa Rica.

 

 

Nos fuimos desde miércoles al mediodía, y regresamos el domingo en la noche. Unas vacaciones bellísimas, aunque me pasé cocinando y casi no descansamos, pero es que había mucho que ver y que conocer. Aquí te dejo algunas fotos.

 

 

Fuimos mi mamá, mi padrastro, mi hermana, mi esposo, nuestro hijo y yo. Mi papá se quedó en la casa porque pues, no vamos a llevarlo a pasear con mi mamá y su esposo, comprensiblemente.

La cosa es que regresamos el domingo en la noche, agotados por el viaje de 5 horas, pero felices como lombrices, todavía sintiendo el aire de montaña en la piel, y con las maravillosas imágenes de ese bosque bellísimo frescas en la mente.

 

Pero al llegar a la casa…

EL CAOS TOTAL!!

 

La casa, increíblemente sucia, como si hubiera pasado una manada de cabras por el medio…

Los perros duermen dentro siempre, pero yo los meto a la casa antes de que llueva. Mi papá los dejó entrar luego de que había llovido, y dejaron el piso embarrealado (embarrado) hasta más no poder…

Los muebles de la sala decidieron acumular polvo (no sé si por acá hicieron algún trabajo o algo así) como si no los hubiera limpiado nunca…

 

Pero eso no es todo. En el momento en que llegamos, el perro grande acababa de lamer un sapo venenoso!

 

Aquí donde vivimos hay un laguito pequeño, así que los incidentes con sapos no son desconocidos para nosotros. Sin embargo, aunque el perro es grande, el veneno siempre es peligroso. Así que en el mismo momento de entrar, tiré mi bolso donde primero pude, y tomé al perro y me lo llevé afuera, a hacerle el procedimiento regular en estos casos: lavarle el hocico con grandes cantidades de agua, hasta que le hubiera pasado el efecto del veneno. Por lo cual quedé empapada de arriba abajo y el perro también. El perro, que luego debía entrar a la casa a mojar todo, porque no sabíamos dónde estaba el sapo para sacarlo (era de noche).

 

Y si mal no recuerdo, veníamos con hambre y había que hacer comida.

 

Por más caos y desorden, esa noche no hubo más que descargar el carro, quitarme la ropa empapada, bañarme, comernos algo e irnos a dormir.

Y al día siguiente, como es muy obvio y esperable, antes de limpiar tomé muchas fotos para compartirles a ustedes.

 

Cosas raras hacemos las blogueras ah??

 

Estas fotos son para que veas el nivel de SUCIEDAD Y DE PORQUERÍA que se acumula en mi casa en sólo 4 días de no limpiarla. Son bastante asquerosas, si quieres no sigas leyendo…

 

Así que bueno,  ni modo, a trabajar se ha dicho.

 

Luego de limpiar las mesitas y barrer, comencé a pasar el trapeador (o palo de piso como le decimos aquí), y ya comencé a ver una diferencia en mi casita.

Aquí hay una foto donde te enseño la mitad limpia, y la otra mitad sin limpiar todavía. En la foto no se ve mucho, pero “en vivo” la diferencia era enooooorme…

 

Finalmente, la casa quedó habitable otra vez…

 

Como verás, no es perfecto, las sisas (rayitas) de mi cerámica se ven bastante negras, en realidad son blancas, pero no me importa. Lo importante es que quedó mucho mejor de lo que estaba, y ya no dan ganas de salir corriendo.

 

Talvez luego de ver estas fotos te hayan dado náuseas y puede que pienses que estoy reloca, que vivimos como animales, y que alguien con ese calibre de suciedad y desorden JAMÁS podría saber NADA de organización y limpieza.

 

Concuerdo contigo.

 

Pero aquí no se trata de mostrar una vida perfecta, una casa inmaculada, fotos profesionalmente compuestas e iluminadas. Porque la vida nunca es como en una foto, así que no te voy a engañar diciéndote que mi casa nunca se ensucia. JÁ!! QUÉ MÁS QUISIERA YO!

 

De lo que se trata aquí es de demostrar que, aunque la tarea frente a nosotras parezca imposible de realizar, con un poquito de esfuerzo se puede al menos mejorar. Y generalmente necesitamos menos esfuerzo del que nos imaginábamos.

 

De lo que se trata es de darnos cuenta que las rutinas y los hábitos diarios hacen la diferencia, y esa diferencia es muy grande.

 

Y de lo que se trata también es de darnos ánimos, y ver que ni yo ni tú estamos solas en esta lucha por ver nuestra casita más bonita, por llevarla con calma, por tener las cosas bajo control, un poquito más cada día.

 

Puede que en un primer momento no se vea perfecta, pero eso no importa.

 

Lo importante es seguir esforzándonos, porque nos lo merecemos.

 

Y si me preguntas, el paseo estuvo tan súper hermoso, que me iría otra vez para allá unos días, aunque a la vuelta me espere otro caos igual. Valió la pena!

 

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