Cómo tener tiempo de sobra

como tener tiempo de sobra

En varias ocasiones he comentado que soy terrible para calcular el tiempo que me toma hacer algo, o llegar a algún lugar.

Además de este “chip” que no me instalaron, tengo la mala costumbre de siempre buscar hacer “una última cosa” antes de salir de la casa, lo cual provoca que ande llegando tarde muchas veces.

 

como tener tiempo de sobra

 

Esto causa que mi esposo se vuelva loco, porque “cómo es posible que tardemos 3 horas en alistarnos cuando vamos a salir????”

 

Lo que pasa es que yo ando haciendo “una última cosa” aquí o allá, o me pongo a hacer cosas que no es necesario hacer exactamente-en-ese-momento.

 

Shhh…. no le digas…

 

Muchas veces me pasa que voy con tiempo para llegar a tiempo a algún lugar, pero lo he calculado tan pero tan ajustado, que al más mínimo atraso, ya llego tarde.

Ante todo esto, he ideado algunas estrategias para planificar un margen de tiempo más amplio del necesario para hacer alguna tarea, llegar a algún lugar, o incluso planificar un proyecto.

 

Poner alarmas

Para mí, mis alarmas son claves para planificar mi día; y dado que mi teléfono más bien es una extensión de mi brazo, es muy práctico programar diferentes alarmas en él. Por ejemplo, tengo una para la hora en que tengo que despertar a mi esposo, otra para despertar a mi hijo (no me juzgues, así son ellos de consentidos….), otra que suena en el momento en que tengo que apurar a mi hijo para que “se lave los dientes y salga de la casa YA!”, otra que suena media hora antes de que mi hijo salga del cole, para saber que debo terminar lo que estoy haciendo en ese momento, e irme a recogerlo, ya que el recorrido me toma unos 10 minutos. Eso, por mencionar sólo algunas, pero aunque mi teléfono pase sonando alarmas todo el día, la verdad me son muy útiles para mantenerme dentro de ese margen de tiempo necesario para hacer las cosas con tiempo.

 

Levantarme más temprano

Cuando me levanto con un poquito más de tiempo del necesario (o más bien, del que a mi cabeza “le parece” necesario), hago las cosas con más calma, y no ando corriendo como gallina descabezada. Y no hace falta levantarse una hora antes de lo necesario, con sólo 10-15 minutos basta. Esos pocos minutos pueden ser la diferencia entre salir o alistar las cosas en carrera como una loca, o hacerlo con confianza y tranquilidad, como si todo estuviera “fríamente calculado” jaja!

 

Adelantar lo que se pueda

Una de mis más grandes luchas es tener la cena lista a tiempo, y esto sí que me estresa, porque mi esposo se convierte en Shrek cuando tiene hambre. Y pues para ser sincera yo también. Entonces los dos de mal humor, imagínate… Y  el mismo problema de siempre: calculaba mal el tiempo que me tomaría cocinar la cena, por lo que estaba lista talvez una hora después de lo planeado. Para evitar esto, ahora pienso desde temprano en la mañana qué voy a servir en la noche, o incluso desde la noche anterior. Así puedo adelantar todo lo que se pueda: puedo lavar la lechuga de la ensalada, puedo descongelar la carne, o poner a cocinar en la olla de cocimiento lento para que esté listo para más tarde. Además, para evitar atrasos en la mañana, dejo el almuerzo de mi esposo listo desde la noche anterior (lo alisto después de cenar), el refresco de mi hijo para llevar al cole, a veces hasta he dejado el coffeemaker listo, simplemente para conectarlo el día siguiente. Todas estas pequeñas tareas economizan minutos que son muy valiosos cuando estamos limitadas de tiempo.

 

Identificar si alguna tarea puede esperar

Si estoy apurada para servir la cena, ese no es el momento para ponerme a limpiar detalladamente el rack de la cocina donde colgamos los cucharones y esas cosas. O si necesito ducharme rápido, ese no es el momento para ponerme el tratamiento para el cabello, o para reacomodar las botellas de productos para baño. Continuamente en mi cabeza se dan este tipo de “conversaciones” con respecto al tiempo, ya que fácilmente me desvío o me entretengo en otra cosa, y cuando me doy cuenta ya se me ha hecho tarde. Al menos en mi caso, debo hacer un esfuerzo consciente para mantenerme enfocada en lo que estoy haciendo y en el tiempo que tengo para hacerlo. Lo demás lo hago después.

 

 

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Esta idea de tener un “margen” aplica no sólo a los tiempos de transporte o períodos de tiempo asignados a alguna tarea. Aplica para muchas otras cosas: es la diferencia positiva entre el monto que ganamos y el que gastamos; es la energía que todavía tenemos antes de quedar exhaustas; incluso es la diferencia entre el espacio “suficiente” en el ropero, y tener que empujar para allá y jalar para acá para poder sacar alguna prenda.

Yo lo veo como la capacidad del motor de un carro: aunque sea un motor potente, si SIEMPRE se anda aceleradísimo, muy revolucionado y al máximo de su capacidad, llega el momento en que se recalienta, se funde, y se quema. Ese “espacio libre”, sea de tiempo, de dinero, o de energía, permite que todo fluya con más facilidad, sin estar “al límite de la capacidad”.

 

Qué te parece esta estrategia para tener “tiempo de sobra”? Planificas un buen margen de tiempo, o siempre andas contra reloj? Comenta!

 

Gabi