Te ha pasado algo como esto?

 

Estás toda motivada, te pones a limpiar y a recoger, organizas la casa, la dejas bonita… y 5 minutos después hay trastos sucios en la pila, un par de zapatos en la sala, ropa tirada en el sillón…

 

Y entonces uno se pregunta: PERO POR QUÉEEEE? Por qué, por qué no ven mis esfuerzos? Por qué no quieren ver la casa ordenada? Por qué no quieren CAMBIAR?

 

Como diría mi abuelita: parece que les da lo mismo atrás que adelante.

como motivar a la familia a hacer cambios

Parece que lo hicieran a propósito!!

Te juro que no es así. Te juro que tu familia no se levanta por la mañana pensando “mwaja jaaaaa… cómo podré fastidiar a mi mamá hoy? Piensa, mente malévola, piensa!”

Nadie te odia. No eres víctima de ningún complot.

Te cuento una cosa? Ellos ni tan siquiera se están dando cuenta de que están oponiendo resistencia! Simplemente están haciendo LO QUE SIEMPRE HACEN, sólo que ahora es más visible, porque con el entorno ordenado, cualquier cosita fuera de lugar resalta mucho más.

 

Imagínate una mesa llena de cosas. Si pones una cosa más, ni se nota, cierto? En cambio, si tienes una mesa vacía, y de pronto le pones algo encima, es como si mil reflectores la estuvieran iluminando. Imposible no verla!

 

Más aún, es naturaleza humana el resistir al cambio. Así es como estamos hechos, así fue como los cavernícolas sobrevivieron, porque sabían que si salían de su cueva, de repente venía un tigre y se los comía (has visto la película “Los Croods“? Búscala, es buenísima).

 

Pero antes de que tires las pantuflas por allá y te des por vencida, quiero decirte que hay maneras de persuadir a los otros cavernícolas que comparten la casa contigo. Fíjate que el artículo se llama “Cómo motivar al resto de la familia…”, no “Cómo agarrarlos a todos del pelo, pegarles 4 gritos y mandarlos a hacer lo que uno les ordena”. Notas la sutil diferencia? Jeje…

 

 

Vamos a ver algunas estrategias que podemos utilizar para persuadir al resto de la familia a hacer cambios.

 

Crónica de un Cambio Anunciado

Cuando haces un cambio en tu vida, llámese mantener la casa más ordenada, continuar tus estudios, dejar de comer carne, o cualquier otra cosa, es porque previamente has pensado en el asunto, talvez leíste algo interesante al respecto, o alguien te contó lo bien que le va luego de haber hecho él/ella misma ese cambio que ahora quieres realizar. O sea, le vienes dando vuelta hace rato. Lo has estado pensando, y finalmente decidiste hacer ese cambio. Pero cuando le dejas ir la bomba a tu pareja o al resto de la familia, sorpresivamente ellos no saltan de alegría como tú. Por qué?

 

Porque ellos no han tenido el mismo proceso de pensamiento que tú. Para ellos es algo como que apareció de la nada, “puff”, como por arte de magia. No han tenido el chance de analizar las cosas como tú, de ver las razones para ese cambio ni encontrar motivación para hacerlo, sino que están siendo puestos “al final del camino”, cuando ya la decisión está tomada por ellos. Y a nadie le gusta que lo obliguen a hacer algo.

 

Hay que ir presentándoles la idea despacio. Incluso desde que “eso” nos llamó la atención. Compárteles por qué te interesó esa idea, qué le ves de positiva, pregúntales si querrían hacer ese cambio, y permíteles participar en la decisión.

 

Obviamente, si por ejemplo el cambio es “mantener la casa más limpia”, eso significará que “alguien” tendrá que limpiar. O sea, hay un factor de incomodidad aquí, y por supuesto que te dirán que no quieren cambiar.

 

 

Diles que su ayuda y motivación es muy importante para ti, que si ellos quieren realizar también ese cambio, genial, pero si no, pues que al menos te ayuden a llevar a cabo tu plan.

 

 

Da el ejemplo

Muchas veces antes he mencionado que la organización, el orden, la limpieza y las rutinas se contagian. Si no encuentras en el resto de tu familia esa “emoción” que tú tienes por hacer algún cambio, continúa con tu plan y da el ejemplo. Poco a poco se irán contagiando, viendo cuánto han mejorado las cosas desde que implementaste tus cambios, y cuánto más se disfruta la casa (si el cambio fue algo relacionado con la casa), o cuánto disfrutas al realizar tu actividad (por ejemplo, si tu cambio fue hacer ejercicio o alimentarte más sanamente).

 

Pero ojo con la agresión pasiva. Nada de “es que no pude hacerte comida porque me pasé todo el día limpiando, y como a mí nadie me ayuda y todo lo tengo que hacer sola…”. Eso es agresión pasiva, y provocará completamente lo contrario a lo que buscamos.

 

 

El Poder De Uno

Si nadie se apunta a realizar el cambio que quieres hacer, pídeles que al menos no te pongan obstáculos para poder cambiar tú. Como yo lo llamo: “que no des-ayuden”, ya con eso es suficiente.

 

Pide espacio o tiempo para hacer tu actividad, pídeles que no te critiquen, que no hagan burla de ti o de lo que quieres hacer. Que estás muy gorda y parece que vas a botar la casa cada vez que te pones a pegar brincos con el DVD de ejercicios? Pues no hace falta que nadie te lo diga, y al menos estás haciendo un esfuerzo por mejorar tu salud y tu condición física.

 

Trata de hacerles entender que esto es algo que te dará satisfacción, y que harás lo posible por no molestarlos o cambiar su rutina lo menos posible. Si te reclaman porque ya no pasan tiempo juntos porque por las noches vas al gimnasio, saca tiempo el fin de semana para dar una vuelta o para ver una película en familia. Lo importante es que “eso” que quieres hacer no se vea como negativo, incómodo o aburrido. Recuerda que el fin acá es motivarlos, para que talvez tarde o temprano se unan a tu iniciativa.

 

 

Los cambios siempre son difíciles. Más aún si no se está del todo motivado. Pero con estos tips y con mucho amor y paciencia, podrás lograr que tu familia haga cambios positivos para el mejoramiento de todos. O cuando menos, les sembrarás la semillita para hacer esos cambios cuando sean adultos. En cualquier caso, siempre habrá un beneficio. Así que, adelante!

 

Gabi

Cómo Motivar Al Resto De La Familia a Hacer Cambios?
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