Muchas de mis lectoras me escriben contándome que están desesperadas, que no saben qué hacer, se sienten como “aplastadas” por el trabajo de la casa, que se les hace interminable y pesadísimo.

 

Sé que lo que voy a decir le va a caer mal a más de una, porque posiblemente van a pensar que estoy hablando paja, papaya o como se diga en su país (espero no ofender a nadie!).

 

Pero…

 

Todo depende del cristal con que se mire.

 

Hoy escuché una conversación entre una amiga y su hija, quien está en tercer grado de primaria. La nena le decía a su mamá que no quería hacer la tarea de inglés porque ODIABA el inglés. Entonces mi amiga le dijo: “mire, hacer esa tarea es como si usted tuviera que cargar con un saco de piedras, y obligatoriamente tenga que cargar con esas piedras. Si usted se pone a pensar ‘uy cochinas piedras, las odio, qué mala suerte la mía por tener que cargar con estas piedras’… se van a sentir más pesadas, y el camino va a hacerse más largo. Si por el contrario usted piensa ‘bueno, ni modo, voy a cargar las piedras, qué dicha que no son tantas, qué bueno que no están más pesadas’… el camino se hace más fácil, la carga se hace más llevadera, y usted se va a sentir más feliz”.

 

Qué sabias palabras las de mi amiga. Y me pongo a pensar en todos los muchísimos contextos en que se puede aplicar ese consejo.

 

Uno de ellos es el trabajo del hogar.

 

Si cada vez que nos toca limpiar (porque no hay quite, HAY que hacerlo) pensamos: “Qué desgracia! Por qué me tenía que tocar esta cochinada a mí? Por qué mis hijos o mi esposo/a no son más considerados o menos desordenados? Por qué yo tengo que andar recogiendo siempre el tiradero de los demás? ODIO tener que limpiar, odio tener que estar en esto todos los días…” esa carga se va a sentir pesadísima!

 

Podemos elegir cambiar el cassette, en nuestras manos está ver las cosas con positivismo, y no como un castigo divino.

 

 

Veamos cómo hacer este cambio de perspectiva:

 

Doy las gracias por mi familia linda, para la cual voy a cocinar esta comida.

 

Doy gracias por estas camisas que estoy planchando, porque eso significa que mi esposo/a y/o yo las usamos para ir a trabajar y proveer para nuestra familia.

 

Qué bueno que tengo acceso a productos de limpieza que me ayudan a hacer este trabajo más fácilmente.

 

Qué bendición lavar estos platos, porque eso significa que nuestra familia se alimentó.

 

Y si nos ponemos a pensar a un nivel más profundo podríamos agradecer que tenemos una casita que limpiar, que no vivimos debajo de un puente, que tenemos la energía y la salud para poder hacer los trabajos del hogar, que tenemos acceso a servicios eléctricos, agua corriente, lavadoras de ropa y platos, refrigeradora, y tantas y tantas otras cosas, que muchas veces damos por sentadas, pero que mucha gente no tiene.

 

Este no es un artículo práctico, del tipo “sigue estos pasos!”. Pero espero que sirva para hacer un cambio en nuestra manera de ver las cosas. Porque la actitud con la que afrontamos nuestras obligaciones, entre ellas el trabajo de la casa, es lo que hace la diferencia entre verlas como un castigo y verlas como una bendición.

 

Y antes de que entremos en polémica, es bien sabido por ustedes que soy la primera en defender el valor de las mujeres y la importancia del trabajo de la casa. No quiero que este artículo sea sinónimo de “todos pueden arrecostarse y no hacer nada en la casa porque debo ser como Cenicienta, que anda haciendo todos los trabajos, y encima cantando y bailando y sonriendo porque ‘es una bendición’ o porque “a mí me toca hacerlo’ “.

 

No se trata de eso.

 

Se trata de, como dicen en leyes, ver el “bien superior”, o sea ser capaces de ver más allá de nuestra nariz, y poder apreciar la verdadera importancia de lo que hacemos.

 

No es la primera vez que escribo respecto a este tema. Espero que haya quedado claro lo que he querido compartir hoy, pero si quieres leer los otros artículos que tengo relacionados con este tema, aquí te los dejo:

 

http://micasaorganizada.com/no-se-trata-de-tu-casa-sino-de-la-gente-que-amas/

 

http://micasaorganizada.com/como-tener-la-casa-perfecta/

 

Qué piensas de esto? Estoy siendo injusta? Comenta!

 

Gabi

Cómo Hacer Para Que El Trabajo De La Casa Sea Menos Pesado
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6 thoughts on “Cómo Hacer Para Que El Trabajo De La Casa Sea Menos Pesado

  • April 6, 2015 at 2:44 am
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    Buenos días!! Muy cierto que la actitud con la que enfrentamos las cosas hace una gran diferencia. Tampoco tenemos que verlo cómo que es sólo para nosotras, compartir la tarea, delegar en otros siempre que se pueda y al final la que es tuya aceptarla y mirarla con actitud positiva, hará que sea no sólo más fácil sino también gratificante. Gracias por compartir…

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    • April 16, 2015 at 11:30 pm
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      Gracias a ti por leer María =) Besos!

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  • April 7, 2015 at 12:22 am
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    Me gusto mucho!! Y creo que gracias a Dios tengo mucho de lo que indicaste arriba…. Es la forma más inteligente de ver nuestro trabajo, como amas de casa y como mamás.

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    • April 16, 2015 at 11:36 pm
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      Qué bueno que te gustó Gaudy. Gracias por leerlo y comentar =)

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  • April 8, 2015 at 6:52 am
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    El mantener nuestra casa organizada refleja mucho de nuestra personalidad, y es muy gratificante recibir visitas y escuchar !woau! como es de linda tu casa. ademas el tener la casa organizada nos facilita las cosas y nos ahorra mucho tiempo cuando vamos a buscar algo, jajaja es muy divertido cuando mi esposo o mi hijo buscan algo y no lo encuentran y yo desde la comodida de mi sillon les indico en el cuarto 1 ..en el mueble de la izquierda… en el cajon de abajo …el derecho… en la mitad esta lo que buscas ….jajaja, mientras que en otros lugares se revuelve por completo la casa entre todos para buscar ese objeto perdido asi que animo cuando tienes orden en tu casa de alguna forma tu tienes el control.

    Gabi me encantan tus articulos!!!

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    • April 16, 2015 at 11:38 pm
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      Gracias Clara, qué linda! Y qué me dices de cuando dicen: “Es que aquí no está!”, y uno se levanta y lo encuentra con los ojos cerrados jajajajaja… por ahí leí un día de estos en Facebook: “las cosas no están del todo perdidas sino hasta que mamá no las encuentra” … qué gran verdad! 😉

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