Cómo Afrontar Una Crisis

como afrontar una crisis

La vida real, aún para las personas más organizadas, en algún momento presenta algún tipo de crisis. Puede ser que se nos vaya la empleada o la niñera de un día para otro, que algo suceda con la familia (un divorcio) o el trabajo (un despido), hasta un desastre natural como una inundación o un incendio.

Y así como todos somos diferentes, todos afrontamos las crisis de diferentes maneras. Lo que para algunos podría ser una crisis de fin de mundo, para otros podría considerarse sólamente un pequeño obstáculo. Y viceversa.

Las crisis se caracterizan por ser inesperadas, estresantes, y por alterar el orden normal de las cosas. Cuando afrontamos una crisis, perdemos nuestras rutinas y hábitos, y como resultado sentimos que nos jalan en todas direcciones, ya que tendremos muchas prioridades, todas igual de importantes, y no sabemos cuál de ellas cumplir primero.

Ante una crisis podemos reaccionar (actitud primitiva) con pánico, inmovilizándonos y paralizándonos, de tal modo que no logramos pensar con claridad ni tomar decisiones. O podemos responder (actitud intelectual) con calma y lograr seguir los pasos necesarios para resolverla de la mejor manera posible.

Cómo responder, en lugar de reaccionar, ante una crisis?

Respira

Para nuestros antepasados cavernícolas, una crisis podía ser cuando los perseguía un animal salvaje. En ese momento, el instinto le dice al cuerpo del cavernícola que tome respiraciones cortas y rápidas, para poder llevar oxígeno a la sangre, la cual va a los músculos, que son necesarios para correr y ponerse a salvo del animal.

Nuestros instintos no han cambiado. Aunque no tengamos que huir de ningún dinosaurio, en momentos de crisis, el organismo detecta una amenaza, y nuestro instinto nos hace respirar rápidamente, y nos hiperventilamos. Cuando estamos hiperventilados, nos mareamos, no logramos pensar bien, y aumenta nuestra ansiedad.

Trata de estar pendiente de los momentos en que se acelera tu respiración, y haz un esfuerzo consciente para bajar el ritmo de la misma. Si es posible, siéntate un momento (ojalá tú sola), y concéntrate en respirar lenta y profundamente, sintiendo cómo tu abdomen se levanta y contrae con cada respiración.

Cuida de tí misma

Uno de los conceptos que más refuerzo a través de Mi Casa Organizada es el hecho de que, si no cuidamos de nosotras primero, no podremos cuidar de los demás. Un período de crisis no es la excepción, así que es importante cuidar de ti primero, y así te será más fácil sobrellevar lo demás.

Trata de seguir tu rutina de cuidado básico lo mejor que puedas. Consume alimentos nutritivos a horas regulares, toma suficiente agua, y trata de dormir lo suficiente (esto podría ser lo más difícil, pero inténtalo).

Por cierto, el tener rutinas ya establecidas (como las que puedes incluir en tu organizador para el hogar) será de gran ayuda en caso de que atravieses alguna situación estresante.

Elimina lo innecesario

Esta vez, sólo por esta vez, no me refiero a deshacerte de objetos que no necesitas. Me refiero a que hagas solamente lo estricta y absolutamente necesario, y no te comprometas a hacer nada extra, hasta que las cosas vuelvan a su (relativa) normalidad.

Revisa tu calendario, y reprograma citas con el médico, el dentista, etc. Y educadamente cancela el baby shower de la compañera de trabajo, o el compromiso de ir a adornar el aula de tu hijo para el día de la independencia. Cuando atraviesas una crisis, debes enfocarte en las cosas más importantes, y dejar lo demás para después, o bien olvidarte de esas cosas que realmente no son tan importantes. Tu paz mental te lo agradecerá, y la gente que de verdad te aprecia, comprenderá tu situación.

Haz listas

Haz un plan, aunque sólo sea una lista de cosas por hacer. Escribe las cosas de mayor a menor importancia, o escribe la lista y luego ordena por prioridad. Ve tachando las cosas conforme las vas haciendo. Como dijimos en el punto anterior, durante una crisis guarda tu energía y enfócate en cosas que son absolutamente necesarias.

Pide ayuda

Guárdate el orgullo para otra ocasión. Este es el momento de pedir ayuda. Talvez tu hermana pueda ayudarte a cuidar a los niños, o tu papá pueda recoger a los chicos en la escuela. O podrías pedirle a tu vecino que cuide tu casa si tienes que salir. En medio de una crisis, no temas pedir ayuda. Te sorprenderá la gran cantidad de personas solidarias que estarían dispuestas a ayudarte, sólo tienes que expresárselo.


Por último, recuerda que no hay mal que dure cien años. Aunque en el momento en que estás en medio de tu problema pareciera como si las cosas nunca (“NUNCA!!”) fueran a mejorar, te aseguro que habrá mejores días. Medita, ora, rodéate de personas positivas, que se preocupen por tu bienestar. Verás que más temprano que tarde, todo volverá a estar mejor.

Gabi

1 Comment

  1. Teresa
    September 1, 2017

    Gracias!!

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