Chunches disfrazados de cosas útiles

 

Un día de estos iba a guardar este recipiente de vidrio en el mueble de la cocina, cuando desde el fondo, algo naranja se hizo visible de repente:

 

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Siempre hemos acostumbrado usar el aceite para cocinar en una aceitera, pero esa de la foto no es la aceitera que actualmente usamos, sino una que yo utilizaba en mi casa cuando todavía estaba divorciada de mi esposo… hace 6 años…

 

Desde entonces, la bendita se ha quedado al fondo del mueble, bien lavadita, quieta, “disfrazada”, porque si me quedo en esta esquinita talvez nadie me vea…

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Pero entonces de repente se me hizo visible, y le dije “bueno pues, te llegó la hora!”

Me fijo y noto que la tapita está quebrada desde hace quién sabe cuántos miles de años. Funciona, pero está quebrada. Además, el aceite le dejó un residuo, que no se ve, pero que definitivamente la hace sentir pegajosa.

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Entonces, ya sin la tapa, me quedo viendo la parte de vidrio, y de inmediato pienso: “hmmm… podría servir como florerito”. Es de vidrio, tiene forma bonita, podría servir para poner una florcita.

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Pero entonces pienso que no acostumbro “poner florecitas”, nunca compro flores naturales, y si las comprara, las pondría en un jarrón grande, no en un remedo de florero, una mezcla entre frasco y vaso, pero lejos de ser florero bonito.

La teoría nos dice que podría perfectamente haberlo guardado para ese fin. Pero la verdad tengo jarrones que podría usar, y si la idea es un arreglo estilo “Pinterest”, tengo montones de otros recipientes que puedo utilizar. Lo cual en todo caso no creo que suceda.

Así que, de manera algo dificultosa (qué raro, no sé por qué), lo puse junto a los otros materiales de reciclaje.

 

Y ese mismo día se fue.

Lo más extraño es que para lograr “liberarlo” tuve que decirme todas esas justificaciones. Porque “todavía servía”.

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A veces las cosas innecesarias se ocultan, se mimetizan con su “hábitat”, y simplemente no las vemos. Otras veces, están muy visibles, casi nos pegan en la cara, pero tampoco las vemos, porque están disfrazadas de cosas útiles, de “talvez algún día”, de “cuando tenga tiempo”, de “por si lo necesito”, de “es que todavía sirve”.

Libéralas. Y de paso, libérate tú también.

 

Gabi

Chunches disfrazados de cosas útiles