La acumulación compulsiva es un desorden de la conducta, que produce una ansiedad indescriptible a quien la sufre cuando esta persona piensa en deshacerse de alguna de sus posesiones. Entiéndase “cualquier posesión” sin importar su valor monetario, puede ser una revista vieja, un tarro de yogurt vacío, ropa rota, un mueble quebrado, cualquier cosa.

Quienes tienen un trastorno de acumulación compulsiva sienten un impulso irreprimible por comprar, buscar, recoger y guardar cosas de poco o ningún valor, y se sienten incapaces de botarlas o regalarlas porque “puede que las necesiten algún día”.

Generalmente las personas que sufren de acumulación compulsiva y sus familiares sobrellevan su problema en silencio, ya que el estado de abandono en que puede estar su hogar llega a ser tan vergonzoso que deciden no invitar a la gente a su casa, cierran puertas y ventanas, y se encierran en su mundo, haciendo mucho más difícil el diagnóstico y un eventual tratamiento.

La cantidad de cosas que pueden llegar a guardar los acumuladores compulsivos los distingue del resto de las personas. Pueden llegar a tener habitaciones completas llenas hasta el techo de periódicos viejos, son capaces de tener que brincarse las pilas de cosas simplemente para llegar al servicio sanitario porque la casa está tan repleta que ya no hay paso. Incluso hay casos en los que la persona alquila otra casa o una bodega sólo para tener más espacio para meter chunches.

Los artículos que más comúnmente acumulan este tipo de personas son revistas y periódicos viejos, bolsas plásticas, cajas de cartón, fotos, artículos para el hogar, ropa y comida. Muchos también comienzan a acumular perros o gatos, lo cual multiplica exponencialmente la magnitud del problema. Y aunque no tengan mascotas, las casas de los acumuladores compulsivos se llenan rápidamente de roedores e insectos debido a la falta de limpieza y a la comida en descomposición.

Lo más increíble e inexplicable de todo es que ellos son capaces de ver cuánto daño le hacen a su familia con su comportamiento, pero lo justifican porque piensan que los artículos que recolectan son únicos, valiosos (ahora o en un futuro), irreemplazables o les dan un gran valor sentimental. También pueden pensar que algo les costó baratísimo, y que sería una lástima botarlo. Pueden también guardar algo por considerarlo un recuerdo, y les da miedo que, al no tener el artículo, olvidarán a esa persona o evento importante.

La acumulación compulsiva puede presentarse por sí sola, o puede ir de la mano con otros desórdenes de la conducta como el desorden obsesivo-compulsivo, déficit atencional y depresión. Aparte de no tener un espacio funcional donde vivir, las personas que sufren de acumulación compulsiva viven en condiciones insalubres y hasta peligrosas.

El caso más tristemente célebre de acumuladores compulsivos hasta ahora fue el de los hermanos Homer y Langley Collyer, quienes vivían solos en la casa heredada de sus padres en Manhattan. Luego de años de evitar el contacto con la gente, de vivir de lo que recogían de la basura, y acumular cuanto objeto cruzaba sus caminos, fueron víctimas de su propia conducta acumulativa en los años 40. Homer, abogado de profesión, quedó ciego y sufría de artritis que lo confinó a una cama. Su hermano Langley, músico profesional lo cuidaba y alimentaba, hasta que un día cayó en una trampa de las muchas que había construido entre las pilas de objetos que tenían para evitar que les robaran, y sus preciados objetos lo aplastaron hasta matarlo. Días después su hermano murió de inanición y deshidratación en su cama, ya que estaba paralizado.

Al llegar la policía, alertada por los vecinos, encontraron una montaña sólida de objetos y basura en la casa de tres pisos que habitaban los hermanos, 130 toneladas para ser exactos, en la que les fue imposible entrar por muchos días. Entre todos los objetos que hallaron había cientos de miles de periódicos y revistas de décadas atrás, camas y sillas plegables, la mitad de una máquina de coser, montones de cajas dobladas y amarradas con mecate, partes de una prensa para hacer vino, el marco de un coche de bebé, un rastrillo y sombrillas viejas amarradas, 3,000 libros, un gran número de directorios telefónicos viejos, una quijada de caballo, 14 pianos, una máquina de rayos X (su padre era doctor), una canoa (también de su padre), bicicletas herrumbradas, el toldo de un carruaje, comida vieja, peladores de papas, una colección de pistolas candelabros de vidrio, bolas de bolos, equipo fotográfico, tres maniquíes, retratos pintados, catres o camas viejas, una silla de niño (ninguno tuvo hijos), órganos humanos en frascos, ocho gatos vivos, el chasis de un auto, alfombras, cientos de metros de telas sin uso, relojes, un clavicordio, dos órganos, banjos, violines, trompetas, acordeones, un gramófono y discos.

 Puede que la acumulación compulsiva llame la atención de la persona que no la sufre, y hasta se vea con cierto grado de amarillismo, pero es una enfermedad real y silenciosa que puede estar atacando a alguien cercano a ti, o a ti misma(o) sin que te des cuenta.

Pero cómo saber si tú o un familiar cercano están camino a ser acumuladores compulsivos? Mañana te traeré un test para saber si eres un acumulador en potencia.

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Acumulación compulsiva

3 thoughts on “Acumulación compulsiva

  • October 25, 2013 at 2:30 pm
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    Hola, creo que yo tengo los síntomas, hace un año quise deshacerme de cosas y en ocasiones ni podia respirar. Día a día trato de sacar algo, he empezado por lo que me recuerda cosas malas. Gracias por este sitio, buscando ayuda llame a la linea telefonica de ciertas farmacias aqui en México y la "psicologa" me dijo que necesitaba ayuda y colgo… claro que necesitaba ayuda, ahora que ya encontre este sitio espero estar haciendo bien las cosas.

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  • October 28, 2013 at 9:52 am
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    Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  • October 28, 2013 at 9:52 am
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    Hola!! Qué bueno que estás aquí. Espero que los artículos te puedan ayudar en algo, ya que es el fin primordial de mi trabajo y de Mi Casa Organizada. Lo bueno es que ya diste el primer paso hacia una vida plena y feliz, libre de ataduras. Lo peor ya ha quedado atrás. Sigue adelante, y si en algún momento sientes que necesitas ayuda psicológica, búscala, a veces simplemente no podemos nosotros solos. Te felicito, sigue avanzando, no importa de qué tamaño sean tus pasos, porque al final lo que importa es llegar a la meta. Y gracias por comentar =)xoxo-Gabi-

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