7 efectos del desorden que te pondrán la piel de gallina

7 efectos del desorden que te pondrán la piel de gallina

Mi mamá tiene uno de esos dichos sabios que tenemos todas las madres:

-Mamáaa!! Dónde está (cualquiera de mis cosas)?

-En su desorden!

Porque como el desorden se circunscribía a mi cuarto, era MI desorden.

 

Talvez podrías pensar que, como vives sola, o nadie te visita nunca, “tu desorden” es problema tuyo únicamente, y que si te sientes cómoda “así”, no pasa nada.

Pero…

Segura que no pasa nada?

“Pues no, no le hago daño a nadie”…

 

7 efectos del desorden que te pondrán la piel de gallina

 

Déjame decirte que sí. Estás dañando a la persona más importante, y por la que más debieras preocuparte: tú misma.

 

Además, si en tu casa vive más gente, ten por seguro que ellos también se están viendo perjudicados por el desorden.

Personalmente, cuando mi casa está desordenada, siento como si estuviera nadando en melaza.

Por más que me esfuerzo, casi no logro avanzar, y cualquier avance me deja exhausta, y no es duradero.

Así que hoy te traigo siete efectos negativos del desorden, que atentan contra tu bienestar físico, mental y emocional. Después de leer esta lista, vas a querer eliminar el desorden de raíz.

 

1. El desorden causa estrés

Cuando hay desorden, se nos andan perdiendo las cosas, nos damos cuenta de que no tenemos ropa limpia hasta que ya tenemos que ir saliendo de la casa, llegamos tarde a nuestros compromisos,  y ni se diga cuando alguien viene a visitar de improviso! Todos estos obstáculos se nos van acumulando, y es por eso que a veces nos sentimos como una olla de presión a punto de estallar.

 

2. El desorden nos deprime

Aquí vamos a entrar en polémica, porque talvez estés convencida de que realmente “no te importa” vivir en el desorden, y que no te afecta en lo más mínimo. “Si la casa está desordenada, mejor, porque así nadie me visita”. Pero es muy probable que te hayas acostumbrado a esa “normalidad”. Talvez hace ya tanto tiempo que no vives en un ambiente ordenado y limpio, que simplemente dejaste de extrañarlo. Pero el desorden nos pesa en los tobillos, nos sostiene, no nos deja avanzar. Te garantizo que si comienzas a poner orden en tu casa, a mantenerla limpia y organizada, así sea para tus ojos solamente, tu estado de ánimo irá mejorando, te darán ganas de activarte más, de embarcarte en proyectos nuevos, vas a querer comprar cosas bonitas para la casa y para ti, porque tu actitud será más positiva.

 

3. El desorden hace que proliferen gérmenes y plagas

En el desorden no se puede limpiar. Y en la falta de limpieza aparecen y se reproducen las bacterias y los gérmenes. Y si llegáramos hasta aquí, pues qué más da unos cuantos germenillos… Pero detrás de ellos, vienen moscas, arañas, cucarachas, ratones, zorros y hasta serpientes. No por asustarte, pero mejor prevenir que lamentar. Uuuuyyyysshhh…

 

4. El desorden hace que gastemos de más

En el desorden se nos pierden los recibos de agua y luz que hay que pagar, el estado de cuenta de la tarjeta, la cuenta del cable, y todo lo andamos pagando con intereses y con multas, y tenemos que estar pagando reconexión de los servicios. Además, una cocina desordenada es justificación de sobra para comer fuera o para pasar comprando comida, gastando dinero que no tenemos, cargándolo a la tarjeta, acumulando intereses, y recargos como vimos anteriormente. En el desorden se nos echa a perder la comida que compramos en el supermercado, hay que andar tirando las verduras y las frutas porque no las consumimos. También se nos queda la ropa húmeda en la lavadora, se llena de hongos y moho, y hay que botarla. Y si aparece una filtración de agua, o se daña un grifo (tubo), que Dios se apiade, porque entre todas las cosas que hay en el piso y en todas partes, el daño puede descubrirse hasta que ya es muy tarde, y llegar a ser masivo y muy costoso.

 

5. El desorden causa tensión en nuestras relaciones

Con tanto desorden y tanto estrés, cómo no vamos a andar pegándole gritos a todo el mundo? El caos nos mantiene al borde de la explosión, y a la mínima cosita le armamos un escándalo a nuestra pareja y/o a nuestros hijos. Y es probable que el asunto ni siquiera sea culpa de ellos, sino de nuestra costumbre de vivir “al borde”, con el tiempo ajustado, con todo fríamente calculado, como en el filo de una navaja, donde cualquier pequeño desajuste se convierte en una tragedia. Pues ya es hora de quitarnos esa fama de gritonas y peleonas, tomar las riendas de nuestra vida y nuestra casa, y hacer algo al respecto. No podemos permitir que las personas que más amamos se vean perjudicadas por el desorden y la desorganización de nuestra casa.

 

6. El desorden pone en peligro nuestra integridad física

Has visto esos chistes de los padres de niños pequeños que de repente ponen el pie en una pieza de Lego? Qué dolor! Puede ser una pieza de Lego, o algún objeto mal puesto, pero cuando hay desorden y objetos tirados en el piso, podemos tropezar, y hasta quebrarnos un hueso o arrancarnos una uña. Auch! En casas sumamente abarrotadas de cosas, se corre un gran riesgo de incendio, y el moverse entre pilas de objetos, muebles que tienen cajas encima, o cajones imposibles de cerrar por lo llenos que están, es muy difícil y en cualquier momento pueden causar una desgracia.

 

7. El desorden causa enfermedades

Además de imposibilitar la limpieza, y por ende favorecer las enfermedades respiratorias, de piel y demás, el desorden o más bien el exceso de objetos impide que nos movamos con facilidad, lo cual, aunado a la falta de motivación causada por (adivina…) el desorden, trae consecuencias a nuestro organismo. El estrés y la presión de vivir encarreradas aumenta la presión sanguínea, el estar comiendo fuera nos hace aumentar de peso, aumenta el colesterol, los triglicéridos, el azúcar en sangre, y como ya vimos, puede causarnos heridas y accidentes. O sea, en realidad la cosa es delicada!

 

Como ves, eliminar el desorden no es sólo un asunto de estética, o de qué tan buena soy llevando mi casa, sino que es un asunto serio, que afecta nuestra salud y la de nuestra familia, tan delicado que erradicarlo debería ser nuestra prioridad #1.

Así que, a darle guerra. No dejes que te arruine, no dejes que te detenga, ni que afecte a los que más amas, incluyéndote.

Busca el área de tu casa o de tu vida que más estrés o molestia te esté causando, y decídete a buscarle solución. Y no me digas que “es que es TODO!”, porque entre todo ese “TODO” ha de haber “algo” que sea algo así como el cráter del volcán, donde se genera ese caos que te vuelve loca y te hace desear salir corriendo jalándote el pelo por media calle. ESE punto es el que andamos buscando.

Cuando hayas averiguado cuál es ese aspecto clave que quieres solucionar, coméntalo abajo.