Muchas de ustedes me conocen de hace ya tiempo, algunas tienen años de estar conmigo, pero para otras este talvez sea el primer artículo mío que leen, así que hagamos un pequeño repaso.

Buenas, mi nombre es Gabi, y soy ama de casa y trabajadora a tiempo completo. En casa vivimos mi esposo, nuestro hijo, mi papá y yo, y tres perros, dos de los cuales parecen vacas y ensucian como cerdos (son boxers). No tengo empleada, quien hace la limpieza y la comida y las compras y el lavado y la organización en mi casa soy yo, mi esposo no me ayuda (sólo cuando es absolutísimamente necesario), mi hijo sí me ayuda con algunas cosas, pero su tiempo debe enfocarse en el estudio, y más a menudo de lo que quisiera tengo que escoger entre hacer las cosas de la casa, trabajar en mi página, descansar, o volverme loca.

Me hace gracia porque un día una amiga me decía que una de sus amigas me había encontrado en internet, y que le había dicho que seguramente yo era de esas mujeres que sólo saben ir a hacerse las uñas y a tomar café con las amigas después de irse de compras, que seguramente yo tenía empleada a tiempo completo, y que por eso tenía tiempo para la página y todo lo demás.

No que haya nada de malo en hacerse las uñas, tomar café con las amigas o en irse de compras, ni que no me gustaría hacerlo jaja! Pero nada más alejado de la realidad!

 

Por fuera es fácil creer que todo está perfecto y reluciente.

 

Así como es fácil ver sólo algunos aspectos de la vida de alguien, es fácil también obviar algunos aspectos de nuestra propia vida, pensar que estamos haciendo todo lo posible por tener todo bajo control, y aún así no lograrlo.

 

Hoy vamos a ver ciertas señales que nos ayudarán a descubrir si nuestra vida está desordenada, y cómo solucionar esos aspectos.

 

13 señales de que tu vida está desordenada

 

1. No encuentras las cosas

Talvez te ha pasado que te piden la cinta adhesiva, o que al chico/chica le pidan papel construcción o cartulina para la escuela, o que necesites un documento importante para un trámite, y sabes que sí lo tienes… el problema es dónde. Esta es una clara señal de que tus cosas no tienen una “casita”, un lugar designado, y andan de aquí y de allá, como almas en pena, sin saber cuál es su lugar en la vida =D

Solución: la próxima vez que necesites algo, presta atención al primer lugar donde se te ocurre buscarlo. “Ese” es el lugar perfecto para guardarlo. Obviamente debe ser un lugar con sentido lógico (no vamos a guardar las llaves en el congelador), pero el prestar atención a estas pequeñas señales te indicará cómo funciona tu cerebro, y será más fácil seguirle la corriente que ir en su contra.

 

 

2. Llegas tarde al trabajo, a compromisos, etc.

El salir de la casa es más bien varios intentos fallidos de salir de la casa. Vas para afuera y se te olvidan las llaves del carro, te devuelves, vas otra vez para afuera y te falta el celular, te devuelves, vas para afuera y te acuerdas de que dejaste el almuerzo en la refri, te devuelves, sales otra vez, y resulta que cerraste la puerta y dejaste las llaves de la casa adentro…

Solución: establecer una “plataforma de despegue”, o sea un lugar específico en el cual pondrás todo lo que necesitas llevar al día siguiente: abrigos, bolsos, bolsas de almuerzo, equipo de deportes, las llaves del carro, el cargador del celular, etc.

 

 

3. Has dejado de hacer cosas que te gustan

Antes talvez dibujabas, o hacías manualidades, leías libros o revistas, ibas al gimnasio, te pintabas las uñas. Ahora como “nunca tienes tiempo”, ya no haces eso que tanto te gustaba hacer y que te despejaba la mente.

Solución: Comprender que este tipo de actividades no son “optativas” o “innecesarias”, ni son una “vagancia” o una pérdida de tiempo. Hacer cosas que de verdad te llenan, que te motivan y te hacen sentir feliz es una necesidad de toda persona, y debes darles la importancia que se merecen. Talvez en este preciso momento no puedas retomar tu actividad favorita, pero sí puedes comenzar a dar pasos en esa dirección. Por ejemplo, piensa en qué actividades podrías eliminar de tu agenda para poder realizar “eso” que tanto te gusta. Podrías talvez llevar tu libro de dibujo a la oficina, y en lugar de usar la hora del almuerzo en conversaciones que “ni te fu ni te fa”, usar ese tiempo para dibujar un ratito. O podrías dejar de ver televisión una noche, y en su lugar hacer algo que de verdad sea especial para ti.

 

 

4. Le mientes a la gente

Cuando alguien te dice que va a llegar a tu casa a dejar algo, o a visitarte, entras en pánico, te pones pálida, y dices que no vas a estar, o “qué pena, es que ese día ya estamos comprometidos”, cuando en verdad lo que sucede es que tu casa se encuentra completamente fuera de forma.

Solución: Encontrar la manera de darle mantenimiento continuo a la casa, al menos encargarse de las tareas diarias 100% necesarias para que la casa funcione más o menos bien. No hace falta pasarse la vida limpiando, simplemente hay que implementar algunos hábitos fáciles para mantener la casa limpia. Y si las visitas llegan en 15 minutos, aplicar este plan de emergencia, que es un secreto entre tú y yo 😉

 

 

5. Te da vergüenza descansar

Hace tiempo que te pasas el fin de semana haciendo limpieza de emergencia. No tienes un día libre para descansar, y cuando te sientas un ratito te da vergüenza hacerlo “habiendo tanto qué hacer”. El problema es que sabes que tienes “mucho qué hacer” pero no sabes qué exactamente, ni qué es más importante, ni qué debes hacer primero.

Solución: Hacerte un horario que te permita ocuparte de todos tus quehaceres, incluyendo tiempo de descanso. El Planificador de Tareas del Hogar es una buena herramienta, pero también puedes usar un simple cuaderno combinado con un calendario (o en su lugar una agenda), en el que diariamente irás anotando tus tareas pendientes y eventos especiales para no olvidar nada. Así, cuando llegue el momento de descansar, descansarás sin sentimiento de culpa.

 

 

6. Aceptas más compromisos sin pensarlo mucho

Talvez alguien te pide que le hagas un mandado, o un favor, y sin pensar dices que sí, porque te parece que sí podrías encargarte. Pero a la hora de llegada, resulta que en lugar de ir donde te comprometiste a ir, ese día tienes que estar en otro lugar, o tenías 10 cosas más qué hacer, y ahora o haces lo tuyo, o haces lo que le prometiste a esa persona que harías.

Solución: Implementar el uso de una agenda, un calendario, o un planificador. Estas no son herramientas solamente para niños de escuela, o algo para perder el tiempo anotando “cosas que ya se sabe que hay que hacer”. Cuando nos ocupamos de mil y una cosas, el cerebro simplemente no puede llevar control de absolutamente todo, y por eso es que andamos olvidando compromisos y tareas. Obviamente no vamos a apuntar en nuestra agenda cosas tan básicas como “bañarme” o “lavarme los dientes”, pero será de gran ayuda para recordar la cita médica que agendamos hace un mes, o que tal día tenemos que ir al banco, a la farmacia, a la ferretería, y al bazar a comprar la lana que necesitamos para el proyecto que pensamos hacer.

 

 

Estos son los primeros 6 de los 13 signos que nos pueden indicar que requerimos un poco más de orden en nuestra vida. Mañana veremos los otros 7.

 

Gabi

13 señales de que tu vida está desordenada, y cómo solucionarlo – Primera parte