La semana pasada hablamos de cómo los objetos innecesarios o “chunches” pueden afectar la vida de una persona, cuando se les deja invadir sin ninguna restricción.

Otras personas (dichosos!) no tienen un problema de acumulación a tal grado, sino que tienen una que otra cosilla por ahí estorbando, alguno que otro objeto sin propósito, simplemente robando espacio, recogiendo polvo y causando un poco de frustración.

Pero la gran mayoría de personas estamos justo en el medio de estas dos situaciones. Y cualquier persona que en algún punto de su vida se haya deshecho de muchas cosas puede dar fe de cómo éstas se multiplican y llenan nuestro espacio vital más rápido de lo que imaginamos. Los chunches crecen y se multiplican apenas damos la vuelta, y muy pronto un pequeño desorden se hace grande y se sale de las manos.

Cuando vemos de nuevo nuestra casa llena de cosas, ropa tirada, pisos que limpiar, la mesa cubierta de cuanta cosa imaginemos, es muy fácil sentirnos derrotadas(os) aún antes de comenzar a organizarnos de nuevo. Y es cuando comenzamos a inventar excusas para no hacerlo o para postergar la tarea. A mí me ha pasado, y estoy segura de que a tí también en algún momento. Y tanto tú como yo hemos usado las mismas excusas para evitar organizar nuestro hogar y nuestra vida.

Por suerte, para cada excusa hay una solución. Así que te traigo las soluciones para que encuentres motivación para organizarte, sin excusas!

1. “Hay demasiadas cosas!”

Deshazte de ellas! Sé que sueno como grabadora, pero si tienes tu casa llena de chunches, hay que eliminar un poco, ya sea regalándolos, llevándolos a alguna compra-y-venta, o simplemente echándolos a la basura. El punto es deshacernos de las cosas que no necesitamos y que sólo están estorbando.

2. “No sé por dónde empezar.”

No importa cómo lo hagas, simplemente escoge un lugar (cualquiera!) y comienza. Las cosas no van a mejorar a menos que hagas algo, sólo empeorarán. Sin embargo, es bueno tener un plan, una cierta idea de lo que hay que hacer. No es necesario un plan detallado, simplemente monta una lista de las cosas que quisieras hacer en tu casa, incluyendo nuevos usos para las habitaciones, decoración, accesorios que quieras comprar, etc. y trabaja hacia estos objetivos poco a poco cada día. Imagina lo linda que se vería tu sala pintada de otro color, o con los sillones con forros de tela nuevos, una alfombra bien suavecita y un jarrón de flores en la mesita del centro, todo bien acomodadito y limpio. Visualízalo, y pronto lo podrás hacer realidad. Sólo debes comenzar.

3. “No tengo tiempo.”

Nadie tiene cada segundo de cada día planificado. No importa qué tan ocupada(o) estés, todos podemos encontrar 5 minutos, o 10, o hasta 15, en los que podemos hacer tareas. Suena muy poco, pero te sorprenderás de todo lo que puedes hacer en sólo 5 minutos, ahora imagínate lo que podrás lograr con un poquito más de tiempo.

4. “Quiero terminar todo ya.”

Me atrevería a apostar que tu casa no llegó a la condición que está de un día para otro. Así que no puedes pretender arreglarlo todo de un día para otro como por arte de magia, o en una sola (y súper agotadora) sesión. Lo más seguro es que te desanimes y te des por vencida(o). Así que divide el trabajo en pequeñas tareas, aparta tiempo dentro de tu día, tal como lo haces para una cita médica o para tus clases o tu novela, y trabaja por ese período de tiempo en algunas de esas pequeñas tareas. Lentamente, poco a poco, irás viendo resultados.

5. “No sé cómo organizarme.”

Afortunadamente ya estás en el lugar indicado. En Mi Casa Organizada encontrarás ideas, motivación, tutoriales, hojitas que podrás imprimir, y muchas otras soluciones para que aprendas a organizarte fácil, rápido y barato, porque en Mi Casa Organizada no sólo limpiamos, recogemos y ordenamos, también vivimos la vida y la disfrutamos al máximo.

5. “Mi pareja no bota nada.”

Sé lo frustrante que a veces puede ser vivir con una persona a quien le cuesta deshacerse de sus cosas, siendo yo una “botona” compulsiva. Si ese es tu caso, no te preocupes por las posesiones de tu pareja. No puedes pretender cambiar de repente su forma de actuar. Si no te es posible convencer a tu pareja de que regale, venda o bote algunas de sus cosas, entonces trabaja solamente con lo tuyo. Negocia con tu pareja acerca de las posesiones comunes o familiares. Si esto tampoco es posible, enfócate en reducir y organizar únicamente tus pertenencias. Eventualmente tu pareja podrá sentirse inspirada a ser parte de esta nueva forma de vivir que tú has iniciado. Una vez que tu persona especial vea lo bonito que se ve todo, y lo fácil que es encontrar las cosas, se verá impulsada a unirse a tus esfuerzos por tener la casa más ordenada y a reducir sus pertenencias.

7. “Me organizo, pero no me dura nada.”

Organizar y reducir son tareas continuas. No se hacen una vez y listo, sino que es trabajo de todos, todos los días. La forma de mantener tu hogar organizado es estableciendo rutinas (hablaremos de cómo establecer rutinas en futuras entregas). Así como tu casa requiere limpieza continua, necesitas establecer rutinas diarias para mantener el orden y los chunches bajo control. Puedes comenzar con la rutina de dos pasos:
  1. Recoge luego de hacer algo. Si te pones a hacer alguna manualidad con los chicos, recoge todo al terminar. Si te vas a tomar un vaso de fresco, lava el vaso, sécalo y guárdalo, y limpia la mesita donde lo pusiste. El truco es que nadie pueda adivinar qué hiciste con sólo mirar a su alrededor.
  2. Guarda las cosas. Si ves algo que no está en su lugar, guárdalo. Es tan sencillo que hasta un niño de dos años puede aprender a hacerlo.
Esta sencilla rutina de dos pasos te ayudará muchísimo a mantener tu casa ordenada y a saber rápidamente dónde está todo.

8. “Los niños desordenan todo lo que hago.”

No importa qué tan grandes o pequeños sean tus hijos, ellos pueden y deben tener responsabilidades en la casa. Pídeles que se reúnan como familia, y conversen acerca de las cosas que necesitan hacerse para mantener tu casa funcionando como maquinita bien aceitada. Permítele a los chicos escoger cuáles tareas (acordes con su edad) pueden realizar. Si ellos mismos las escogen, es más probable que las realicen. Infórmales que también pueden renegociar las tareas en una reunión futura, es importante ser flexible.
Cada integrante de la familia debe cooperar. Recuerda que tú eres la mamá (o el papá), y tú estás a cargo (o ambos padres en caso de vivir juntos). En lo que a deberes respecta, sé su mamá/papá, no su amiga(o). Enséñales lo que necesitan saber para que en un futuro sean adultos responsables.

9. “Podría necesitarlo algún día.”

Todos hemos sentido la necesidad de guardar algo “por si acaso”. La realidad es que casi nunca llegas a necesitar eso que te costó tanto botar. Lo más probable es que ni siquiera recordarás lo que botaste. Y si la rara ocasión de usarlo se te presentara, puedes conseguir uno igual por medio de algún amigo, rentarlo o pedirlo prestado.

10. “No sé de qué deshacerme.”

El método más sencillo para decidir entre dejarte algo o desecharlo es hacerte dos preguntas: 
  1. Me alegra el corazón?
  2. Lo utilizo?
Si respondes a alguna de estas dos preguntas con cualquier cosa que no sea “si”, regálalo, véndelo o bótalo. Si algo en tu hogar no te alegra el corazón, o es sólo un objeto sin uso, sea lo que sea es un chunche más que te está robando espacio en tu casa, y debe irse, sin importar lo que sea.
Si aún así se te hace difícil decidir, o si tienes sentimientos acerca de determinado objeto, haz la prueba de la caja. Mete el objeto en cuestión en una caja, séllala y escribe en ella la fecha del día en que la empacaste (sólo la fecha). Marca el día en tu calendario seis meses después, y saca la caja. Si antes de abrirla recuerdas qué contiene, y no tuviste necesidad de abrirla durante esos seis meses, es seguro decir que no necesitas nada de lo que contiene y ni siquiera extrañarás ningún objeto. Si recuerdas qué contiene y aún así no quieres deshacerte del  objeto, sácalo y úsalo, ya sea poniéndolo en un marco, en una mesita, librero o repisa, dáselo a uno de tus hijos o nietos (en caso de que sea un juguete), y dale el amor y el uso que tu precioso objeto merece.

El vivir con menos cosas nos hace la vida más fácil, reduce nuestro estrés, y también permite que tengamos más tiempo libre al no tener que estar manteniendo tantas cosas en nuestro hogar (limpiando, organizando, sacudiendo, cambiando de lugar).

Desecha estas excusas y decídete a cambiar tu vida!

Photobucket

10 Excusas Para Seguir Guardando Chunches
Tagged on:

Comenta!